Las elecciones israelíes tendrán lugar el 28 de enero o en los primeros días de febrero, según establezca la comisión de la Kneset que hoy estudiará la cuestión. La anticipación de los comicios fue anunciada ayer por Ariel Sharón, quien se vio forzado a convocarlos al no obtener el apoyo del partido de extrema derecha Unión Nacional.
Visiblemente molesto por la nueva situación, Sharón, que era partidario de concluir la legislatura a toda costa, responsabilizó de la crisis al Partido Laborista, al que acusó de "irresponsabilidad" por haber abandonado el Gobierno la semana pasada.
Los laboristas salieron de la coalición por una tontería. Los presupuestos para el 2003 prevén unas partidas especiales de 150 millones de euros que irán destinadas a los asentamientos judíos que hay en Cisjordania y Gaza. Los laboristas querían que se destinara un dinero equivalente a las capas sociales más desfavorecidas.
Netanhayu, a Exteriores
Nada más conocerse la convocatoria electoral, Binyamin Netanyahu anunció que aceptaba hacerse cargo de la cartera de Exteriores y hoy mismo jurará su cargo ante la Kneset.
Los dos políticos se enfrentarán por el liderazgo del Likud en las primarias que se celebrarán durante las próximas semanas. Las encuestas dan ventaja a Sharón si bien no se puede descartar que éste sea derrotado por Netanyahu.
Los laboristas también celebrarán sus primarias el 19 de noviembre. Concurrirán tres candidatos, Binyamin ben Eliezer, que es el actual líder, Haim Ramon y Amran Mitzna. Mitzna lleva cierta ventaja en los sondeos aunque aquí tampoco existe un candidato que tenga garantizada la victoria.
Renovación laborista
En el Partido Laborista es necesaria una renovación a fondo para competir con éxito en las elecciones. Si Mitzna vence en las primarias inyectará nueva savia y nuevas expectativas al partido. En caso contrario, Ben Eliezer o Ramon serán candidatos del aparato que contarán con pocas posibilidades de obtener la victoria.
Quien no podrá concurrir a las urnas es el nuevo ministro de Defensa, Shaul Mofaz, ya que hay una ley que prohíbe que los militares sean candidatos hasta seis meses después de haber entrado en la reserva.
La crisis de Gobierno llega mientras Estados Unidos prepara una guerra para desalojar a Sadam Huseín de Bagdad. El ataque se podría producir en las próximas semanas, mientras Israel se encuentra en plena campaña electoral.
Los palestinos dijeron que la crisis israelí no les sorprende y se mostraron favorables a que de las urnas salga un Gobierno cuyo objetivo principal sea la paz. Se da la circunstancia de que las elecciones palestinas se celebrarán el 20 de enero, sólo unos días antes que las israelíes.
Los asentamientos
El líder de la oposición israelí, Benjamin Ben Eliezer, criticó ayer al primer ministro, Ariel Sharon, por marginar a los sectores más pobres para beneficiar a los colonos judíos y afirmó que no puede haber paz sin la evacuación de los asentamientos.
"La grave crisis económica no puede corregirse sin cambiar las prioridades nacionales. No puede haber unidad (en el Gobierno) cuando los asentamientos tienen prioridad sobre los desempleados", afirmó el líder del Partido Laborista (PL) en una rueda de prensa dada en Tel Aviv poco después del anuncio de Sharón de elecciones anticipadas.
Ben Eliezer dijo que "un gobierno laborista trabajara por la justicia social y económica". "Nuestro Gobierno no discriminará y no le quitara a los pobres ni a los jubilados para dárselo a los colonos".
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