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A.M.M.

Ecos de la presentación de la obra de Nicolás Pérez García


6/nov/02 18:30 PM
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NUMEROSÍSIMO PÚBLICO llenaba el amplio recinto de Cruz Roja de Tacoronte, que contara con la presencia de su alcalde, teniente de alcalde de Cultura, rector magnífico de la ULL, varios profesores titulares de la misma, académicos de la Real de Medicina y de Bellas Artes de Canarias, profesores de EGB y un muy nutrido grupo de tacoronteros, laguneros y chicharreros, amén de muchos habitantes de los pueblos cercanos, nos dimos cita para oír a nuestro querido amigo Antonio Abdo Pérez, hoy en la Isla de La Palma, junto a su esposa Pilar Rey, al frente de la Escuela de Teatro de la Isla Bonita, donde realizan, desde hace muchísimos años, una labor fecunda; puesta de manifiesto en todas cuantas intervenciones tienen en la Isla como fuera de ella; sobre todo durante las Fiestas Lustrales, en que sus montajes del "carro alegórico" suelen ser de verdadera antología como el último, aún presente en nuestra retina.

Con su voz característica de hombre de radio y poeta, además de gran rapsoda, hizo una verdadera disección del libro del amigo Nicolás Pérez García, un gran investigador y trabajador - que no conoce el desmayo - y en pocos años nos ha dado a la luz varios e importantes libros, de rigurosa investigación sobre el pasado de Tacoronte, su Alhóndiga, Cristo, Acaymo, cinco siglos de historia, para ahora brindarnos este del siglo XIX, en que estimamos ha "echado el resto" cubriendo un amplio sumario que va desde el primer Ayuntamiento Constitucional, trienio Liberal y despotismo, litigio por la construcción de una casa en la plaza de La Caridad, Período Isabelino, José Izquierdo Domínguez, Revolución de 1868 y Primera República, José Domínguez Ramos, Sebastián Casilda, Segunda Restauración Borbónica, Ordenanzas Municipales (1877), Higinio Amaro Lugo Torres; alcaldes y párrocos (curas beneficiados) del siglo XIX; jueces y secretarios del Juzgado municipal de Tacoronte; fieles de fechos, escribanos, secretarios de ayuntamiento y otros oficios constituyen una apasionante lista de personajes de obligada consulta para todo aquel que sienta inquietudes por conocer el inmediato pasado que vivieron nuestros abuelos, en constante búsqueda de cómo mejorar las condiciones de vida, asfaltado de caminos; verdaderas torrenteras cuando llovía, sin que pudieran acercarse los médicos, que la mayoría de las veces tenían que hacerlo a lomos de una yegua o un "jumento".

Salpicado de anécdotas, leyendo algún que otro pasaje del libro, Antonio Abdo nos deleitó una vez más y dejó constancia de su saber estar, además de dejar en el ambiente figuras tan entrañables como la de aquellos conductores de tranvías que tardaban tres cuartos de hora de Tacoronte a La Laguna y viceversa; los de las viejas guaguas y sus correspondientes "cobradores"; la figura de aquel otro mundo, el de los inspectores!, y como centro de operaciones o despacho de todos ellos - una mesa - del recordado "Bar de Mundo" en la estación, con su corbata de lazo, que había estado en La Habana y evocaba sus andanzas por la Perla de las Antillas. ¡Todo un clásico, sí señor!

Total, que ya dejaba en el aire el amigo Antonio una nueva entrega para Nicolás; nada más ni nada menos que acometer el siglo XX, que todos hemos vivido y recordamos con verdadera nostalgia; al igual que al amigo Quique Acosta Dorta, ya se le ha emplazado para un nuevo libro de imágenes, en honor de la mujer tacorontera, que tantas bellas páginas han escrito en la política, bellas artes, enseñanza, deporte, atención al discapacitado y un largo etcétera. Un hurra muy fuerte por Tacoronte y sus inquietos moradores.

A.M.M.