Agradecimiento
En ocasiones criticamos desde estas líneas los malos comportamientos de algunos personajes que andan sueltos por ahí carentes de civismo. Pero esta vez es todo lo contrario. Hace pocos días, una señora acudió a Los Rodeos a recoger a una amiga. Cuando abrió el maletero del coche para guardar el equipaje se le cayó el bolso sin percatarse de tan valiosa pérdida. Ya en casa, telefoneó a los guardas de seguridad, que lo habían recogido y guardado. Más vale.
Vigilancia en los colegios
De un tiempo a esta parte se observa que agentes de la Policía Local acuden tanto a la entrada como a la salida de algunos colegios de la Capital tinerfeña. Los padres están encantados, porque así se evitará que "camellos" y "lajas" se acerquen a intentar vender drogas a los jóvenes. También se encarga la autoridad de que los moteros cumplan las normas y de que algunos niños crucen la calle sin peligro. Así, si se mantiene la vigilancia todo el curso, da gusto.
Los cinturones de seguridad
Premio para el que los lleve puestos. Es increíble que con la cantidad de accidentes que se producen cada día aún haya gente que pase del cinturón de seguridad. No valen las llamadas a la precaución ni las campañas publicitarias. Lo cierto es que muy pocos automovilistas se los ponen, y no digamos los ocupantes de los vehículos, incluso de los asientos traseros. Pasa como con el móvil, que muchísimas personas siguen hablando mientras conducen.
Las terrazas
Habituales de la avenida de Anaga se quejan de la medida tomada por el Ayuntamiento de levantar las terrazas de los locales de ocio nocturno. Afirman que puede repercutir negativamente, ya que muchos jóvenes buscarán otras zonas más lejanas para tomar algo, con el peligro que conlleva la carretera. Sin embargo, los vecinos están encantados y esperan que no se vuelvan a instalar. ¿Quién ganará la batalla? El caso es que los empresarios han notado un "bajón".
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