Tenerife Norte
RICARDO GUERRERO LEMUS

Cuidemos a nuestros trabajadores del sector turístico


9/nov/02 18:31 PM
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LAS ALARMAS que han sonado en los últimos meses indicando que el nivel de ocupación de turismo ha bajado con respecto a otros años - bien es verdad que los registros más recientes son más alentadores - nos deben hacer reflexionar en muchos sentidos, y uno de ellos es hacia nuestros trabajadores del sector turístico. La reacción más sencilla del empresario ante esta nueva situación es cargarse de argumentos para no acceder a las demandas salariales que un incremento del IPC, muy por encima de la media europea, siempre impulsa. Sin embargo, la pérdida de nivel adquisitivo de nuestros trabajadores repercute en un peor trato al cliente.

Ya son muchos los empresarios que se dan cuenta de que una de las mejores formas de satisfacer al cliente es satisfacer al trabajador que trata con ellos. Por muchos que algunos empresarios hoteleros y directores se esfuercen en tratar de buenos modos al cliente, éste se sorprende más cuando menor es el nivel jerárquico del trabajador que le trata con amabilidad. Recordemos que el eslogan "Tenerife, Isla amable" imprimía una filosofía que debemos tener siempre presente, y que la escuela natural del Puerto de la Cruz, cuando la formación era absolutamente nula, es todo un ejemplo para cultivar valores humanos y profesionales.

Por tanto, creo que es muy importante animar a los empresarios turísticos a cuidar a sus trabajadores, no sólo manteniendo su nivel adquisitivo, sino respetando su horario, optimizando su ambiente y mejorando sus herramientas de trabajo.

Hay cuatro factores de mejora adicionales en los que merece la pena detenerse. Por una parte, es necesario que el empresario entienda que cuanto antes deje fijo a un trabajador que cumple con seriedad sus cometidos, mejor será para su empresa. De esta forma, el empresario puede fomentar el amor y la fidelidad del trabajador a la empresa, lo que le puede ser muy útil en cualquier momento. Por otra parte, cualquier persona tiene derecho a un trabajo estable, que le permita arraigarse y hacer planes de futuro, lo que también favorece el consumo y el crecimiento económico. Un trabajador con muchos contratos temporales a sus espaldas, pierde ilusión por su empresa y reduce su productividad cuando se le hace fijo.

El segundo aspecto es intentar romper temporalmente la monotonía del trabajador, impulsándole a reciclarse con cursos de idiomas, enviarle a ferias (en la misma Isla se realizan muchas interesantes, hasta de productos de limpieza), que le descarguen de algunas horas de trabajo al año. También hay que buscar cauces para que el trabajador pueda sugerir mejoras en la empresa sin que sus compañeros y superiores recelen de él. En definitiva, proporcionarle incentivos.

Un tercer aspecto es que el trabajador tenga la posibilidad de realizar una carrera profesional dentro de la empresa. Esta idea se puede desarrollar hasta en empresas de tamaño reducido, a través de la figura del "socio laboral".

Por último, es necesario que la empresa tenga establecidos, por escrito, complementos de productividad asequibles, atractivos y proporcionales al esfuerzo individual. Los incrementos de productividad, junto con el incremento del valor añadido de los bienes o servicios que la empresa presta, son las razones más sanas, desde un punto de vista económico, para realizar incrementos salariales.

RICARDO GUERRERO LEMUS