Tenerife

El correo no es asunto privado

Los trabajadores quieren garantías sobre su
estabilidad laboral, máxime cuando advierten que se
están registrando movimientos tendentes a la
privatización y que la sociedad debe seguir prestando
el servicio público postal universal.


10/nov/02 12:09 PM
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El pasado lunes los empleados de Correos fueron a la huelga convocados por UGT y el Sindicato Libre, dos de los siete sindicatos con representación en la sociedad pública. Los trabajadores protestan por la falta de diálogo de la dirección sobre el convenio colectivo (que regula las condiciones del personal laboral) y el estatuto (que hace lo propio con los funcionarios). En el fondo, subyace la preocupación por una próxima entrada de capital privado en la entidad, que prime el beneficio económico por encima de la calidad del servicio, del mantenimiento de los puestos de trabajo y de la garantía del servicio público postal.

Para hablar de la situación de Correos, este periódico sentó en torno a su última mesa de debate a cuatro organizaciones sindicales, UGT, SL, CSIF e IC, y a la Unión de Consumidores de España (UCE). A la cita no acudieron el jefe de Correos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife ni el representante de Comisiones Obreras (CC OO). El primero había excusado su presencia y el segundo no compareció pese a haber confirmado su asistencia.

Lorenzo de Vera, representante de UGT, recordó que durante la huelga se tuvieron que cerrar siete oficinas y criticó duramente a la dirección de la empresa por no negociar servicios mínimos y por asegurar que se obró de esa manera en beneficio de los ciudadanos. De Vera consideró que se está creando el caldo de cultivo propicio para la entrada de capital privado y que con el convenio y el estatuto que se pretende aprobar se está poniendo en la antesala del despido barato a miles de trabajadores.

No estuvo de acuerdo con estas apreciaciones el síndico del CSIF, César Martínez Araque, quien expresó su rechazo a la convocatoria de la huelga, "porque se está negociando un buen convenio y un buen estatuto" y se mostró partidario de un cambio de mentalidad entre los propios empleados de Correos para afrontar los nuevos tiempos. Consideró también que se estaba avanzando en la línea correcta para hacer convivir a personal laboral y funcionario, que ahora mismo no disfrutan de las mismas condiciones.

Mauricio Ojeda, del Sindicato Libre, indicó que la empresa pretende una reconversión salvaje y sin sentido, donde ni las retribuciones, ni las clasificaciones de puestos de trabajo están bien diseñadas y que son tendentes a la privatización de Correos. Ojeda destacó la repercusión que tendrá la nueva situación porque el servicio, al final, lo prestan las personas y si éstas no se encuentran en una situación laboral estable se resiente. "A partir de hoy sólo nos queda la lucha y volver a la huelga el día 18".

Marcos Núñez, representante de IC, se mostró partidario de medidas como la huelga, aunque recordó que su sindicato no la respaldó por una cuestión de forma, ya que fueron informados de la convocatoria muy tarde, y considera que esta negociación con Correos se debe llevar a cabo desde la unidad sindical. Núñez destacó que el nuevo marco laboral pretende acabar con la flexibilidad de horarios, la movilidad geográfica o la congelación de antigüedad, entre otros aspectos.

Raúl Alonso, de la UCE, se mostró preocupado por la tendencia privatizadora y recordó que el hecho de que se privatice una empresa pública no es sinónimo automático de mejora del servicio. También recordó que Correos debe ser el garante de un servicio público esencial y que el rendimiento económico no debe condicionar el reparto eficaz de la correspondencia ni un servicio adecuado. Recordó, en este sentido, el caso de Binter, que inmediatamente después de privatizarse, subió el precio de los billetes. También para Raúl Alonso, la táctica de "desfuncionarización" esconde una planificación privatizadora.

Cifras de seguimiento

Tanto UGT como el Sindicato Libre arremetieron contra la jefatura de Correos, al considerar que mintió al dar datos de seguimiento de la huelga, y, sobre todo, contra Comisiones Obreras, de la que recriminaron su "apoyo" a la dirección de la empresa y la publicación de un comunicado en el que rebajaban, incluso, los datos de participación ofrecidos por Correos tras la huelga. Esta postura fue calificada de "insólita" y "desvergonzada" por algunos de los asistentes al debate.

Los participantes loaron la actitud y la profesionalidad de los empleados de Correos tradicionalmente, de la que dijeron que ha permitido el mantenimiento de la sociedad pública, aunque mostraron su acuerdo en demandar un aumento de las plantillas y una mejora en la redistribución de las mismas, así como en la cobertura de las bajas laborales.

La huelga de Correos se repetirá el lunes 18 de noviembre en todo el país.