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EDITORIAL

Solidaridad forzada


14/nov/02 12:09 PM
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HEMOS DE REPETIRLO. Cuantas veces haga falta. Entendemos el ejercicio de la solidaridad en los casos de catástrofes naturales. De cataclismos y desgracias que acontecen sin ninguna intervención humana. Pero no aceptamos que se nos impongan sobrecargas de falsas solidaridades, como consecuencia de las inhibiciones, de los errores o de los incumplimientos de aquellos gobernantes que no quieren, no saben o todavía son incapaces de hacerle frente a la inmigración descontrolada hacia Canarias. Lleguen los "sin papeles" en pateras, a los muelles de los puertos o por las terminales de los aeropuertos.

Vaya por delante que en EL DÍA somos apolíticos. No estamos comprometidos con ninguna fuerza partidista. Sí con los aconteceres periodísticos y el servicio al bien común tinerfeño. De Canarias. También debemos expresar que no vamos contra los militantes y simpatizantes de partido alguno. En absoluto.

Hechas las aclaraciones anteriores, se nos permitirá comentar la fotografía que publicamos en la primera página del sábado pasado. La correspondiente a la "Firma por Hoya Fría". No quisimos titular como merecía la noticia y, sin duda, hubiese sido un gran acierto. Así: "El PP y Las Palmas humillan a Tenerife y a Santa Cruz". En cuanto a la imagen, ¿recuerdan los lectores las caras de los protagonistas? Unas aparecían tristes; las otras, con sonrisas de triunfo.

Se suscribía el paso libre a un centro de retención que, ya hemos insistido, ni acogerá a 250 moros y negros, sino a miles de inmigrantes irregulares - por llamarlos con cierto eufemismo - , quienes, pasado un tiempo, se desparramarán por Nivaria entera. Y además, el establecimiento tampoco solucionará el creciente problema que no han atendido, correctamente, Madrid y Las Palmas en la provincia oriental. Por otro lado, nos gustaría saber en qué lugares y habitaciones viven y se alojarán los incontables integrantes de la "invasión blanca". Isla por Isla.

No somos fatalistas. Con las realidades por delante, reflejamos el pensamiento y los temores que nos transmiten muchísimos de nuestros conciudadanos. Y volvemos a decir: salvamos a las militancias, pero no a sus dirigentes canariones ni a los acólitos tinerfeños. Políticos, siempre políticos. Dictadores de un acto colonial, propiciado por el Gobierno del Estado y ejecutado por los mandatarios de enfrente, para ver limpia "su ciudad"... a costa de trasladar el conflicto y las inseguridades a las demás. A las de Tenerife, sobre todo.

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