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El Hospitalito, A PUNTO

La empresa constructora de este complejo, que ocupa nueve mil metros cuadrados, espera entregar la obra en los próximos días a la Consejería de Sanidad. En adelante, el anuncio del acto oficial de apertura corresponderá a las autoridades sanitarias.

SERGIO LOJENDIO, S/C de Tenerife
16/nov/02 19:58 PM
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Las obras del Hospitalito están tocando a su fin. La empresa que desde el inicio de los trabajos, allá por el año 98, ha intervenido en la construcción de este conjunto espera poder entregar el edificio a la Consejería de Sanidad a lo largo de los próximos días, una vez concluya el tratamiento de la urbanización exterior dentro de los márgenes que señala el Plan Urban.

A partir de entonces, y hasta el anuncio del acto de la apertura oficial del que a partir de ahora se llamará Centro de Salud Doctor Guigou, sólo deberán restar, en principio, el afinado de los típicos remates finales y la puesta a punto de esos ya más que habituales "pequeños detalles", momento en el que las autoridades sanitarias podrán asegurar el funcionamiento idóneo del complejo y, en consecuencia, procederán a dar por inaugurado el centro.

La obra integrará tres espacios diferentes, tanto en su estructura arquitectónica como en su uso: las oficinas de la Gerencia de Atención Primaria, de un lado; el Centro de Salud propiamente dicho y, como elemento singular y específico, el área dedicada exclusivamente a la atención pediátrica.

"Es, sin lugar a dudas, una obra prototípica", señaló a EL DÍA Damián Trujillo, el arquitecto encargado de los trabajos, quien también reconoce que, más allá de los aspectos puramente formales, sobre este inmenso solar descansa aún vivo el recuerdo y el ejemplo de una vanguardista filosofía de atención a la infancia, la que practicaron y entregaron el doctor Guigou y sus discípulos a la Ciudad de Santa Cruz y a la Isla desde comienzos del siglo pasado.

Y reconoce además el arquitecto que ese particular sentimiento ha estado presente en la elaboración y en la definición de los rasgos que caracterizan al inmueble, hasta el punto de que admite "se han mejorado determinados aspectos funcionales" previstos, para acomodarlos a la realidad pediátrica.

No obstante, también han sido frecuentes los avatares que ha vivido y padecido la intrahistoria del Hospitalito durante estos cuatro años. "Ha sido un proceso largo y poco entendido", comenta Trujillo, quien tampoco ha sido ajeno a un tiempo imbuido de tensiones políticas y desdenes que recibieron como contrapartida una inmediata respuesta popular.

La atención diferenciada

Precisamente fue la reivindicación abanderada por ADASID, una asociación que reclama el principio de una atención diferenciada para la infancia, quien conmovió las conciencias de los ciudadanos de Santa Cruz y la Isla.

De fondo, la Asociación Caritativa de la Infancia, como depositaria de los derechos de un solar y una memoria que entregaron de forma altruista al Servicio Canario de Salud bajo la única condición de que allí se reedificara el Hospitalito, vigilaba expectante el desarrollo de unos trabajos que no terminaban de definir con claridad aquel compromiso adquirido.

Tanto el consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, Rafael Díaz, como el director general del Servicio Canario de Salud, Alberto Talavera, manifestaron entonces a EL DÍA que la Consejería cumpliría la promesa que la anterior dirección del departamento había contraído con Tenerife: que el rehabilitado Hospitalito de Niños, ahora Centro de Salud Doctor Guigou, acogería el servicio de urgencias pediátricas las 24 horas del día.

Tambie reconoció Rafael Díaz que el proyecto inicial contemplaba una asistencia de urgencias común a adultos y a niños, que posteriormente tuvo que ser modificada para adaptarla a las exigencias de la atención diferenciada.

Pero ahora resta la obra más difícil: dotar de contenido humano al nuevo Hospitalito.