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BUENOS DÍAS FLORILÁN

"Comelones"


19/nov/02 21:13 PM
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UNO PIENSA AHORA qué hubiera sido de nosotros, de la población de Tenerife, si no existieran las grandes superficies y demás supermercados. No hace falta ser muy imaginativo para pensar de tal modo, cuando uno se para un momento en tales espacios comerciales y ve pasar y pasar gente y más gente con sus carros llenos de las más diversas mercancías camino de las cajas. Cajas que, por otra parte, no descansan, ya que el problema en una gran superficie no está en comprar sino en pagar. ¿Hubieran resistido las ventitas de antes, ventitas que llamábamos, a pesar de tener de todo, "de chochos y moscas"? Creo que no, que hubiéramos muerto, como se dice ahora, en el empeño. Otra cosa es adónde va a parar todo ese dinero, tema en el que no entro, pues economistas y analistas especializados tiene la Iglesia.

Lo que sí demuestra lo que acabamos de decir, es que ahora no sólo hay más población, sino que se come más. Se come, como diría un castizo, "por toneladas", o por arrobas. Antes, sí, había quienes comían mucho, había "comelones", pero eran casos singulares, e incluso gozaban de fama entre la población por su desmesurado apetito. Había uno que iba a trabajar a Tagana, desde Santa Cruz, y como las comunicaciones de entonces eran muy malas, la mujer le preparaba en una cesta la comida de toda la semana que él se llevaba consigo. Bueno, pues el martes tenía que volver a la casa, porque el mismo lunes se había comido todo lo que su amante esposa le había preparado para los siete días.

Recuerdo también a un señor que comía mucho y que murió precisamente a consecuencia de ello. Por aquel tiempo la Prensa publicó la noticia de que había sido visto un tiburón en aguas de Santa Cruz, cerca de la costa, y la gente coincidió diciendo que era el alma de aquel hombre que comía tanto.

Recientemente he leído que la esposa de Luis XIV, Madame Maintenon, afirmaba que el almuerzo del monarca podía consistir en cuatro platos de sopa, un faisán, una perdiz, un plato de ensalada, dos lonchas de jamón, una bandeja de pasteles, frutas y huevos duros. Al morir, su autopsia reveló que su estómago era de un tamaño doble al de una persona normal.

Que Dios le conservara el apetito se le hubiera dicho por aquí, caso de llegar a nuestros días. Y que nosotros lo viéramos y nos lo encontráramos en una gran superficie.

BUENOS DÍAS FLORILÁN