Santa Cruz de Tenerife
EL VARISCAZO MONTY

Las dos caras del petróleo


22/nov/02 20:06 PM
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EN NUESTRO mundo altamente tecnificado, nuestra dependencia del rédito fósil del Terciario determina el grado de tolerancia hacia una fuente de energía, hasta ahora, insustituible; pese al tímido esbozo de las llamadas energías limpias alternativas. Tal es así, que el desastre actual del petrolero "Prestige", frente a las costas de Galicia, no obedece a otro motivo que el intento de recuperación de su valiosa carga por parte de sus armadores; los cuales, a la vista de una vía de agua en el casco de la embarcación, ordenaron a su capitán acercarse imprudentemente al litoral gallego en previsión de lo que ya ha sucedido. De este modo, como si fuera una mala reposición, parte de sus costas están ya experimentando la triste consecuencia de la ruina de tantas familias que dependen de la recogida o cultivo del marisco. Un manjar ya tradicional en estas fiestas que se avecinan y que, al igual que en la tragedia del "Mar Egeo" frente al faro de Hércules, hace diez años, tendrá que esperar un lustro para que se consiga una franca recuperación del ambiente marino.

Vistas estas vicisitudes y el cruce de acusaciones entre España y el Reino Unido, acerca del puerto de destino de la carga, el inconmovible Peñón de Gibraltar, difícilmente se podrá erradicar este interesado mercadeo en la última colonia europea enquistada en suelo hispano. Reducto que, con el amparo de los servidores de su Majestad, la "Queen", nos convierte en el hazmerreír de la Unión Europea. Léase la estancia del submarino atómico "Tireless" frente a las costas de Algeciras y La Línea, hasta solucionar la grieta en su reactor nuclear. Y si a esto unimos la negativa rotunda de su población a la soberanía compartida, mucho me temo que esa basáltica lavadora de dinero negro seguirá campando a sus anchas, recibiendo y transfiriendo toda clase de material ilícito frente a las narices españolas. El ejemplo del destino del, ahora accidentado, petrolero constituye el referente de lo que se cuece en su reducido ámbito, donde los propios vecinos de la bahía se quejan de los continuos vertidos de petróleo al mar, sin que nadie ponga coto a tamaño despropósito.

Y son estas motivaciones, las que me hacen trasladar de una forma hipotética, pero previsible, los posibles males derivados de los vertidos incontrolados frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote, cuando el oro negro que subyace bajo el Banco Canario Sahariano aflorece a los bolsillos de las multinacionales y arruine la calidad ambiental de dichas Islas, que, como las restantes, viven casi exclusivamente del turismo (y no del de las pateras, precisamente). La falta de diálogo político entre Marruecos y España, y el problema de la autodeterminación del pueblo saharaui, a más del indiscutible beneficio de la explotación de sus yacimientos petrolíferos conferirán, no lo duden, en un futuro nada clarificador para nuestra supervivencia económica, ahora claramente afectada por la caída de visitantes.

Resulta descorazonador ver cómo nuestros políticos, sea cual fuere su ideología, no hacen causa común para defender ante los foros nacionales y europeos el derecho a compartir los límites territoriales de las aguas atlánticas, ahora usufructurarias de Marruecos con la ayuda de los Estados Unidos y Francia, principalmente. En su defecto, andan enzarzados en conservar sus asientos en los inmediatos comicios, bien descalificándose mutuamente o rematando a toda prisa proyectos urbanos relentizados, capaces de iluminar la obtusa apatía de la mayoría silenciosa, que valora mucho más el oropel lúdico que las auténticas mejoras sociales.

Con estas actitudes, abrigamos pocas esperanzas de entendimiento ante el grave problema que puede suscitar lo antedicho, y mucho más cuando sus consecuencias están a punto de derivar en la primera guerra del siglo XXI, antes de la próxima primavera. Para entonces, por casual paradoja, estaremos gozando (o padeciendo) de nuestro carnavalesco mundo oriental; donde se derramarán por las grietas consistoriales las últimas gotas del petróleo presupuestario, antes de que los clarines confirmen las poltronas en la madrugada del 26 de mayo.

EL VARISCAZO MONTY