NUNCA ME HA TOCADO NADA; bueno, sí; una vez me tocó en un sobre sorpresa un holograma de Pamela Anderson. La suerte me es esquiva.Nunca acierto nada, ni el azar osa flirtear conmigo. Como augur no tengo precio. Pensé que Munitis nos iba a dar el pase a las semifinales del Mundial de Japón y Corea y el influenciable Camacho me lo dejó comiendo calamares en el Barrio Pesquero de su Santander natal. Por no hablar de los sorteos y loterías de la pomposa ONLAE. La única vez que no apoquiné los seis euros que me dan derecho a pertenecer a una peña quinielística, va y tocan a repartir 40 kilos
de los de antes. Un desastre, asumido, pero un desastre.
En todo caso, en alguna ocasión uno tiene como humilde gratificación el haber advertido algo que, con el paso del tiempo, ha acontecido. Recuerdo que cuando la pizpireta Concha Velasco comenzó su andadura en "Tiempo al tiempo", un programa que en su exposición de motivos anunciaba algo así como un remake de "Qué pasó con...", me atreví a insinuar que la propia estructura del espacio sería la culpable de su desaparición. Y así ha sido.Al principio, el equipo de producción del programa se lo curró y rescataron a monstruos de la prehistoria televisiva, aunque poco a poco fueron derivando en mostrar a la audiencia a una galería de freakies
de lo más variopinta. Aunque, en mi opinión, la culminación del desatino se alcanzó cuando a Concha se le ocurrió introducir sketch del Dúo Sacapuntas. Se comenta que hay un señor en Cuenca que una vez esbozó una leve sonrisa después de ver actuar a estas dos personas bendecidas con el don del salero. ¡Por Dios!, si resulta más gracioso el presentador de los informativos de Tele 5 del fin de semana. Lo ultísimo había sido el anuncio de incluir a Carmina Ordóñez y a Marujita Díaz como fijas. Y por eso no ha pasado TVE. Esta semana se anunció la despedida del programa. La televisión pública adujo que este nuevo giro de tuerca del espacio de la Velasco chocaba frontalmente con la idea que actualmente se tiene en la televisión que pagamos todos y que ellos se encargan de hacer deficitaria de lo que ha de ser un canal público. Estoy de acuerdo en la argumentación; pero creo no equivocarme si afirmo que el detonante de la desaparición del espacio suele campar a sus anchas por otros programas de la misma cadena. Y es que la doble moral es un signo de nuestro tiempo.