CON FRECUENCIA las formaciones políticas confundimos los problemas de la ciudadanía con nuestros propios problemas. La crisis energética que afecta al sudoeste de Tenerife no es una excepción. A día de hoy, es todavía mayor la preocupación de la clase política por situarse, por quedar bien ante los ciudadanos, a falta de seis meses para las elecciones, que por profundizar en la cuestión de fondo y hallar una solución que satisfaga al conjunto de la Isla.
La crisis eléctrica de Tenerife presenta dos cuestiones distintas que requieren soluciones, por tanto, diferenciadas. En primer lugar, debemos asumir una realidad: el consumo energético de la Isla se apróxima peligrosamente a la capacidad actual de producción de energía. Así lo ha puesto de manifiesto la compañía Unelco y hemos de creer que por este motivo se han producido cortes selectivos en el suministro. Es una evidencia incontestable: cuando consumimos más de lo que producimos, estamos condenados a sufrir restricciones.
Hay por tanto que considerar la urgencia de producir más energía. Y la solución es bien conocida: instalar de forma inmediata dos turbinas en el municipio de Arona. Según información de la compañía Unelco, la puesta en funcionamiento de las dos turbinas garantiza un período de 10 a 15 meses en los que no debe producirse corte alguno en el suministro. La puesta en funcionamiento de ese equipo disipará por completo la incertidumbre que reina en estos momentos en el sur y en el oeste de Tenerife. Esto es sencillamente vital.
Una vez restablecida la seguridad en el suministro eléctrico en toda la Isla, disponemos de un tiempo precioso, ya digo entre 10 y 15 meses, para que todos, las partes implicadas, desde Unelco, Gobierno de Canarias, Cabildo, hasta el propio Ayuntamiento de Vilaflor, analicemos una solución factible a medio y largo plazo. Ahora bien, ese diálogo fructífero, que hasta el momento no ha existido, pasa porque abandonemos el clima de enfrentamiento que se ha creado y pensemos única y exclusivamente en la cuestión a resolver. Sin crispación y sin perder de vista que nuestra obligación es resolver el problema y no perder los papeles para ver cómo quedamos en la foto.Dicho esto, el segundo problema que nos encontramos es el proyecto de instalar las torres de alta tensión de acuerdo a un trazado que atraviesa espacios naturales protegidos. Y en este punto, el Partido Popular entiende que existen alternativas al tendido que propone Unelco. Y que, esas alternativas, pasan por una cuestión económica. Nosotros creemos que las torres de alta tensión no son la única solución ni la mejor. Porque no siempre el camino más corto, el más económico, es el mejor. Porque no se soluciona un problema (el abastecimiento de suministro eléctrico) creando otro (el deterioro del medio natural) y porque, en definitiva, en democracia, no sirven las soluciones que se adoptan en contra del criterio mayoritario de la ciudadanía.
* Presidenta del PP de Tenerife y candidata a la Alcaldía de Santa Cruz
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