EL AYUNTAMIENTO de Santa Cruz de Tenerife ha acuñado un nuevo término, la "chiclosis", y ha emprendido una feroz campaña publicitaria para concienciar a la ciudadanía de la innecesidad de tirar al suelo la goma de mascar por los costes añadidos que su limpieza conlleva.
Nada se sabe del efecto de la iniciativa, pero los responsables políticos de la Capital se han gastado unos buenos euros en el empeño y se han olvidado de otras enfermedades que sí azotan a nuestra sociedad actual y que se observan cada día en las calles.
La "excrementosis" es insoportable, por culpa de los dueños de los canes, al igual que la "mugrosis", por la falta de limpieza de nuestras aceras y las malas artes de algunos, y la "graffitosis", por la vena artístico-molesta de ciertos autores anónimos o aún poco renombrados.
¿Y la "lajosis"? Cientos de mangantes deambulan por la urbe en busca de los bienes ajenos, mientras los afectados por la "choferosis" vociferan al conductor de delante y los adictos a la "findesemanosis" insultan a propios y extraños envalentonados por los efluvios cubateros.
Una plaga son también la "envidiosis", la "celosis", "la antivalorosis", la "indecenciosis", la "hediondosis", la "malcriadosis", la "fanaticosis", la "superficialosis" e innumerables "osis" más que circulan por nuestras arterias a grandes dosis. Todo ello sin hablar de la "indiferenciosis", la "marginalidosis" y la "insolidaridosis".
No todo es competencia municipal, pero el Ayuntamiento debería realizar un diagnóstico veraz de la realidad para erradicar los virus.
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