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Un muerto y 17 heridos al arder un edificio de viviendas en Jinámar

Algunos de los heridos, cuyas edades oscilan entre 4 y 47 años, tuvieron que ser tratados de crisis de ansiedad como consecuencia del incendio, que se inició en la planta novena de un edificio de trece pisos.

EFE, Las Palmas
24/nov/02 9:52 AM
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Sólo cuatro de los diecisiete afectados por el incendio ocurrido ayer por la mañana en un edificio de trece plantas de Gran Canaria donde murió un hombre ingresaron en el hospital, mientras los demás fueron atendidos en el lugar o consultorios próximos.

Problemas respiratorios debidos a la inhalación de humos y gases generados por las llamas, determinantes también en la muerte de Manuel Rodríguez Hernández, de 75 años y única víctima del suceso, es el diagnóstico más común entre todos los afectados. Además, algunos de los heridos, cuyas edades oscilan entre 4 y 47 años, tuvieron que ser tratados de crisis de ansiedad como consecuencia del incendio, que se inició en la planta novena de un edificio de viviendas de trece pisos del Valle de Jinámar, en el municipio de Telde, antes de las 11:00 horas, y no quedó controlado totalmente hasta pasadas las dos de la tarde.

Escenas de pánico se vivieron cerca del mediodía en el inmueble, un bloque de 44 viviendas del que varios vecinos tuvieron que ser evacuados en helicóptero, mientras todos los bomberos de la capital intentaban sofocar el incendio. La magnitud del fuego, cuyas causas no se han aclarado hasta el momento, así como su altura, dificultaron las tareas de rescate y extinción, en las que agentes de la Policía Local de Telde colaboraron con los bomberos y diversos efectivos del Grupo de Intervención en Emergencias regional.

Unas labores que criticaron decenas de vecinos que, según relataron procedieron a rescatar ellos mismos a varias personas atrapadas en las plantas más altas, donde aseguraron que podrían haber muerto hasta treinta personas sin su intervención. Los participantes en el rescate, en su mayoría jóvenes residentes en la zona, se vieron obligados a romper con sus propios martillos y mazos las paredes que separaban el bloque de casas anexo de las viviendas cercadas por el fuego y el humo en cuatro de las trece plantas, de la octava a la décima, según explicó uno de ellos.

En el éxito de su intervención fueron determinantes los conocimientos de fontanería de varios de ellos, ya que, ante la falta de mecanismos contra - incendios del inmueble, uno de los numerosos bloques de viviendas sociales construidas en Jinámar hace más de una treintena de años, se vieron obligados a improvisar conexiones para conducir agua hasta las plantas incendiadas. "Tuvimos que sacar la manguera de riego que tenemos nosotros en el edificio de al lado para poder hacer en el piso once una nueva acometida desde la que sacar agua y poder luchar contra el fuego", contó Álamo Santana.