Tenerife Sur
ANTONIO PASTOR

Ofrecer calidad a un turismo encadenado


27/nov/02 19:23 PM
Edición impresa

LA CALIDAD no sólo pasa por la implementación de nuevos productos y fórmulas que ilusionen al inversor. La calidad tiene que garantizar a nuestros ciudadanos una mejor forma y calidad de vida, descubriendo y cubriendo sus necesidades y expectativas, carentes hoy, de una realidad o conciencia política.

Antecedentes: Nadie imaginó después de los inicios de los noventa que la economía canaria pudiese resurgir en tal magnitud, de no haber sido gracias a la reactivación del turismo, inmerso entonces en una gran crisis y del que se parodiaban proyectos que nunca fueron realizados en concordancia con el crecimiento establecido y con las necesidades sociales, sin contar con las minucias, pendientes de ejecutar.

Conocemos el desarrollo del subsector turístico en toda su extensión, si nos atenemos a los resultados macroeconómicos, aunque siguen carentes de un orden o crecimiento paralelo en infraestructuras y servicios. Este malestar sigue provocando en la ciudadanía de Tenerife y en Canarias, en general, un gran malestar, pues no se han atendido sus necesidades tan básicas en esta legislatura como: servicios sociales y sanitarios, transportes, hospitales, el acondicionamiento de las vías públicas, el desinterés por parte de los que aquí gobiernan en aumentar las fuerzas de seguridad del Estado y el empecinamiento de la Guanchancha.

Este malestar en la ciudadanía generado por Coalición Canaria, donde ni tan siquiera, el portavoz del Gobierno Pedro Quevedo, conoce. Y reflejado al fin en las recientes encuestas ponen a su partido en la cuerda floja, pues enlodan la pésima gestión política de su partido. La realidad es evidente al destaparse la pobreza y escasa calidad de vida de los canarios.

De ahí la buena imagen que por parte de los ciudadanos dan a la ecotasa, un impuesto que fue tan criticado en Baleares y que ahora recibe premios y elogios por parte de los tour operadores alemanes e ingleses. Prefieren proteger, en vez de arriesgar, sus votos en perjuicio de la colectividad, despreciando los ingresos necesarios para mejorar y potenciar la sostenibilidad ambiental y turística.

El hecho de frenar la máquina del crecimiento turístico, que viajaba a doscientos kilómetros por hora, ha provocado una de las mayores crisis inversoras en nuestra Isla de Tenerife y en todo el sector económico en detrimento de empresarios y los trabajadores; incrementando el número de parados, potenciando la pobreza, la inmigración blanca y ahora africana, y con el "turismo encadenado" hacen peligrar no sólo la economía, sino el ya deteriorado nivel de vida de los canarios.

ANTONIO PASTOR