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El jurado popular emitirá hoy un veredicto sobre la muerte violenta a golpes de un hombre a manos, presuntamente, de su esposa y de uno de sus hijos, quien se deshizo del cadáver. El suceso ocurrió el 24 de noviembre de 2000, en Las Barreras, en el municipio de El Rosario.

INFORME
29/nov/02 9:53 AM
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INFORME
Disparidad de criterios médicos

Durante la prueba pericial practicada ayer por parte de los médicos forenses y de los psiquiatras hubo disparidad de criterios en cuanto a si el procesado tenía o no un retraso mental leve o no, así como que no padecía ningún trastorno mental ni siquiera una personalidad esquizoide. Los psiquiatras que se entrevistaron con el acusado manifestaron que podía haber sufrido una "reacción de cortocircuito" es decir que el inculpado actúa inmediatamente después de pensar y luego recupera la serenidad y que, con el paso del tiempo, se va percatando del daño que ha hecho. Los forenses y los psiquiatras no se pusieron de acuerdo en si el acusado en la capacidad intelectual del procesado y si en realidad sentía odio a su padre por la indiferencia que mostraba hacia él.

EL DÍA, S/C de Tenerife

Los informes de la acusación particular y las defensas en el caso de la muerte de un hombre a manos de su esposa y de su hijo varón, en Las Barreras (La Esperanza), el día 24 de noviembre de 2000, concluyeron ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, ante un tribunal del jurado para hoy emitir un veredicto.

Durante la mañana de ayer se dieron a conocer las diapositivas de la autopsia realizada al cadáver, así como los informes de los médicos forenses y de los dos psiquiatras que realizaron un estudio a los procesados, llegando a desacuerdos entre los especialistas.

Lo que llamó poderosamente la atención es que ayer la acusada aparecía en la Sala sin esposas tras ser puesta en libertad el miércoles.

El Ministerio Fiscal modificó su escrito de calificaciones estimando los hechos ocurridos en la vivienda familiar como constitutivos de un delito de asesinato, rebajando de 20 a 18 años de prisión para cada uno de los inculpados, mientras que dejaba la posibilidad de que el jurado estimara la alternativa de homicidio.

Palos y patadas

La versión que mantenía la acusación es que "mientras el marido y víctima sujetaba a la mujer por los brazos y ella se defendía dándole patadas, llegó el hijo por detrás con un palo y lo golpeó en repetidas ocasiones aún cuando la víctima se encontraba en el suelo sin que se apreciaran más que cuatro señales de defensa".

Durante el informe forense se dijo que en el cuerpo de la víctima se llegaron a contar hasta 55 golpes y hematomas, de los que entre siete y nueve estaban localizados en la cabeza y que fueron la causa de la muerte. Cuatro golpes, que también fueron propinados por un palo de aproximadamente un metro de largo, se encontraron en la espalda del cuerpo y uno en el tórax y el resto en distintas partes.

Los médicos manifestaron que "los golpes que recibió la víctima fueron dados cuando aún estaba vivo con un objeto de dos a tres centímetros de diámetro y de entre medio y un metro de largo. Los golpes fueron propinados con una gran intensidad y que para sujetar el citado palo eran necesarias las dos manos. Asimismo, los distintos golpes son compatibles con un zapato. La muerte se produjo entre el día 22 y el día 24 de noviembre y no se descarta que haya intervenido más de una persona en la muerte de la víctima".

Asimismo, los forenses concluyeron que "las lesiones se hallaron en la cara (con pérdida de dos piezas dentarias), tórax, muslos, espalda y cráneo. En el análisis se encontró una tasa de alcohol en sangre de 1,59 miligramos por litro - algo que distorsiona las versiones de las hijas del fallecido que dicen que no bebía nunca - . Las heridas que presentaba el cadáver hubieran curado por sí solas si no hubiera alcanzado ningún golpe en la cabeza".

El estudio del acusado

Durante la intervención de los especialistas forenses se dijo que el acusado no ha padecido ningún trastorno mental y que la relación con su madre y sus hermanas era normal. "Salí los fines de semana con los amigos, pero no tenía intimidad con ninguno en especial. Es una persona que escoge actividades solitarias como recoger fruta, pero no iba a venderlas. Disfruta con poca o nula actividad y se muestra indiferente a la crítica de los demás. No creo que tenga sus facultades intelectivas y volitivas mermadas. Sabe lo que ha hecho y es consciente que está mal".

Seguidamente, los psiquiatras manifestaron que "sí tenía una debilidad mental y que su capacidad estaba disminuida".

Durante la lectura del informe definitivo del Ministerio Fiscal se hizo alusión a que "ambos acusados decidieron sacar el cadáver de la casa y por eso lo introdujeron dentro del maletero del coche y el hijo condujo hasta los montes de Arafo para dejarlo allí abandonado en medio del monte". Además se hizo referencia a las versiones contradictorias de los testigos en las que unos decían que una buena persona, que no era violento y que tenía problemas con su esposa, mientras que otros alegaban que agredía a su esposa y que además su hijo le era indiferente llegando a mostrarle un desprecio habitual.

El acusador público no se negó a aceptar que el procesado sufriera un retraso mental leve sin que esto produjera ninguna disminución de sus facultades volitivas y que la madre y viuda del fallecido se quedara, después de lo ocurrido, en la casa para limpiar la sangre de la habitación donde ocurrieron los hechos tras lo cual se acostó a dormir.