DECIRLE A ALGUIEN QUE QUEDA DESPEDIDO, de la empresa o de la nación, siempre tiene un coste. En general es bajísimo, ya que el precio del adiós no lo establecen los expulsados, pero de todas maneras la invitación a que se vayan con la música nómada a otra parte siempre tiene unos costes. La UE ha aprobado la repatriación conjunta de inmigrantes ilegales y el plan prevé esos costes, aunque está por definir si se financiará con dinero de los Estados o con fondos comunitarios. Lo que sí está claro es que miles de inmigrantes se van a ir volando: en vuelos charter conjuntos. Ningún país puede admitir a todos los que quieran llegar a él clandestinamente, con los bolsillos y los estómagos vacíos, pero que una medida sea necesaria no significa que no sea escalofriante. Si no se nos rompe el corazón es porque lo tenemos blindado. Se embarcará a gentes que sólo aspiraban a comer un par de veces al día a cambio de realizar los trabajos que rehuyen los nativos.