LUIS BRETÓN, S/C de Tfe.
Butarque es más importante para el Tenerife que el Santiago Bernabéu o el Camp Nou. Allí, en el campo del Leganés, vivió uno de sus pocos momentos de gloria, un ascenso sufrido y peleado hasta el último minuto de su última presencia en la Segunda División.
Tantas cosas han cambiado que casi nada es ahora igual. ¿Acaso el Tenerife llevó alguna vez 1.500 aficionados consigo? ¿Cuándo luchó contra un enemigo humilde tan crecido? Aquel "Lega", que no se jugaba "sino" el orgullo y el contenido de millonarios maletines, esperó al Tenerife con un "ejército" de jugadores sobre el césped y otro de fanáticos en las gradas. El recinto fue literalmente "tomado" por las hordas rojiblancas del Atlético de Madrid, financiadas por el sempiterno proyecto Gil.
En ese campo, escenario un año antes de otro triunfo relevante de los tinerfeñistas (0-4 y contencioso ganado por la alineación de Jordi Ocaña), se metieron mil quinientos valientes para sufrir el acoso de seis mil y pico enemigos. Y basta de cuentos épicos. La realidad tenía, y tiene, nombres propios:
16 de junio de 2001, alineación del CD Tenerife: Julio Iglesias, Curro Torres, Lussenhoff, Pablo Paz, Basavilbaso, Dani (Hugo Morales), Martí, Antonio (Simutenkov), Luis García, Mista (Álex) y Marioni. 30 de noviembre de 2002, "once" inicial: Valerio, Edu Moya, Corona, Alexis, Bermudo, Martí, Bino, Ayoze, Dani, Paunovic y Kiko Ratón.
¿Quiénes repiten esta tarde? Por el Leganés, Raúl, Macanás, Óscar, Pardo y Miguel Ángel; por el Tenerife, sólo Dani, Basavilbaso, Martí y Antonio. ¿Y quiénes continúan además en el Tenerife? Pues Hugo Morales, David Charcos (no jugó el partido del ascenso), más Marioni (no inscrito) Pier (tampoco jugó en Leganés y está actualmente cedido) y Lussenhoff, ya en otro club, como un extraño más, igual que Sergio.
Ni siquiera los "supervivientes" de aquella cita llegan a este encuentro en las mismas condiciones. Sólo Martí mantiene una cierta condición de liderazgo, al igual que Dani, pero Fede y Antonio han perdido el protagonismo de antaño. Luchan por recuperar un puesto ocupado ahora por otros. ¿Y dónde está el resto? ¿qué ha sido de los futbolistas de la batalla de Butarque?
Julio Iglesias dejó el Tenerife un año después. Pasó de ser el su-plente de Sergio Aragoneses en Pri-mera a convertirse en el de Bizarri en el Valladolid.
Otros que "volaron"
Curro Torres "voló" al Valencia para demostrar que la seriedad de su trabajo tiene cabida en uno de los mejores conjuntos de Europa y de la Liga de Campeones. Lo mismo le pasó a su compañero Mista, quien se erige ahora en salvador continental de un Valencia liderado por el técnico Rafa Benítez, también pieza clave de aquella temporada.
Fuera de España ya hay un par de ellos. Pablo Paz permaneció en el Tenerife para completar a medias la campaña del efímero regreso a Primera. Disputó diecisiete encuentros antes de lesionarse gravemente y dar por concluida, en ese instante, su estancia activa en la Isla. Ahora va y vuelve de Argentina, donde fue preinscrito por el River Plate, pero sin jugar, sin equipo. El ruso Igor Simutenkov protagonizó uno de los episodios más curiosos. Él también comenzó la Liga 2001-2002 en Primera, pero fue traspasado al fútbol norteamericano, a los Wizards de Kansas. Y no es broma.
El que queda se ha movido igualmente. Luis García, por el que muchos lloraron cuando dijo adiós, pasó un año en el Valladolid y ahora es un suplente de lujo en el Atlético de Madrid. El máximo goleador del Tenerife del ascenso no pudo cumplir su ambición de acabar siendo titular en el Barça.
¿Qué queda de aquel Leganés-Tenerife? Unos pocos nombres, la categoría y el escenario, Butarque, pero con el espíritu perdido. Sin Hugo.
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