El Gobierno asumió ayer que la magnitud de la catástrofe del "Prestige" es incontrolable. Más allá de los medios técnicos y humanos desplegados en la zona y de las actuaciones del gabinete de crisis que preside el vicepresidente Mariano Rajoy, la evolución de la marea negra depende, sobre todo, de las condiciones meteorológicas.
El viento, el oleaje y las corrientes marinas son los factores naturales que determinarán cuándo, donde y cómo una gran mancha de fuel-oil altamente tóxico anegará las ya deterioradas costas de Galicia.
Rajoy presentó un informe al Consejo de Ministros sobre la situación actual en las costas gallegas y las medidas adoptadas por el Gobierno para paliar las consecuencias del siniestro que resultó desalentador.
Reconoció, en primer lugar, que los vientos de componente oeste que rolaron al noroeste acercaron la mancha principal de los vertidos a 30 kilómetros de Finisterre. Aunque para no alarmar evitó decir que la llegada del combustible a la costa es inevitable, sí admitió que la probabilidad de que esto suceda es grande.
Una superficie y peso de la mancha que, esta vez, el Ejecutivo no se atrevió a estimar, aunque algunos expertos hablan de 11 mil toneladas.
Oleaje
Si la semana pasada tanto Rajoy como el ministro de Fomento, Francisco Alvarez-Cascos, insistieron en que sólo había dos grandes manchas de 5 mil ó 6 mil toneladas y no aceptaban la cifra de 20 mil manejada por autoridades extranjeras y diversos técnicos en la materia, en esta ocasión el vicepresidente asumió que "nadie sabe" el volumen exacto del crudo que se aproxima a la costa.
En segundo lugar, Rajoy confesó abiertamente al Gabinete de José María Aznar que "las olas hacen difícil que operen los buques y embarcaciones en la recogida de hidrocarburos en la mar". Reconoció que los siete barcos de limpieza que están en la zona de la mancha principal recogen "lo que el temporal les permite". A lo largo de esta semana llegarán otros cuatro barcos extranjeros.
Si los elementos no cambian en las próximas horas, poco podrán hacer los buques succionadores y apenas resultarán efectivas las labores de vigilancia de catorce barcos nacionales y pequeños botes de la Guardia Civil, Cruz Roja y cofradías de pescadores.
En semejantes circunstancias tampoco es una noticia extraordinaria que, en cumplimiento del acuerdo alcanzado en la cumbre hispano-francesa de Málaga, la fragata "Andalucía" realice labores de vigilancia y supervisión en la zona económica exclusiva española (200 millas).
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