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ETA reaparece con un coche-bomba que estalla en un aparcamiento de Santander

El atentado, segundo perpetrado por la banda terrorista en la capital cántabra en lo que va de año, no provocó víctimas, sólo importantes daños materiales en la estructura del inmueble y en una veintena de vehículos aparcados en las proximidades.

COLPISA, Santander
4/dic/02 20:26 PM
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ETA reapareció ayer en Santander. Un comando de la organización terrorista colocó un coche bomba en un aparcamiento subterráneo del centro de la ciudad cuya explosión, sobre las 15.50, no causó víctimas porque la zona había sido desalojada por la Policía tras anunciarse el atentado en llamada anónima realizada al diario vasco "Gara". El estallido sí provocó importantes daños materiales en las instalaciones y los vehículos aparcados en las proximidades.

Es el segundo atentado perpetrado por ETA en Santander en lo que va de año. El pasado 22 de junio, dentro de la campaña organizada por la banda terrorista con motivo de la celebración del Consejo Europeo en Sevilla, un coche bomba cargado con unos 30 kilos de explosivos abandonado también en el centro de la capital cántabra dejó un saldo de tres heridos leves y cuantiosos daños materiales.

Como en aquella ocasión, ayer un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de ETA llamó sobre las 15:00 a la redacción de "Gara" en San Sebastián para avisar de la inminente explosión de un coche-bomba en el aparcamiento subterráneo de la plaza de las Alfonso XIII de Santander.

El periódico alertó de inmediato a la "Ertzaintza", que a su vez avisó a la Policía Nacional, que dispuso de tiempo suficiente para desalojar el aparcamiento, situado entre el popular paseo de Pereda y la calle Calvo Sotelo, en las inmediaciones de la Delegación del Gobierno, Correos y las oficinas de Hacienda.

Sin embargo, los artificieros no tuvieron ocasión de evitar la explosión, que se produjo a la hora indicada por el autor del aviso. El estallido del coche-bomba, en la tercera planta del garaje, provocó una gran humareda. Al parecer, según las primeras evaluaciones de los expertos policiales, el artefacto no era de gran potencia, pero el lugar donde fue colocado, un garaje subterráneo, multiplicó sus devastadores efectos.

La deflagración y la onda expansiva destruyeron el forjado del techo. Pese a la llamarada del explosivo y el combustible del coche bomba, el fuego no se extendió a otros vehículos de la planta. Doce vehículos quedaron en siniestro total, mientras que otros tantos sufrieron importantes daños.