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Grave ataque a la oposición

Cinco muertos y una treintena de heridos es el balance de los sucesos acaecidos la tarde del viernes en la plaza de Altamira cuando varios infiltrados dispararon de forma indiscriminada contra la muchedumbre opositora congregada.

COLPISA, Caracas
8/dic/02 14:09 PM
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"Salieron de la nada y empezaron a disparar a lo loco" comenta incrédula la joven de 19 años Gabriela Barreto, cuyo abdomen fue traspasado por una de las balas que varios infiltrados dispararon contra los opositores congregados en la plaza Francia de Altamira.

Este lugar se ha convertido en zona "liberada" de la oposición desde que hace 45 días 14 militares disidentes, algunos relacionados con el golpe de estado del 11 de abril, se declararon en desobediencia y mantienen una vigilia pidiendo la renuncia de Chávez. En el suelo persistían las huellas de la matanza: charcos de sangre de las víctimas, cinco muertos y una treintena de heridos que apoyaban la causa contra el gobernante.

Eran las 7,15 del viernes y estaba anocheciendo cuando sonaron los primeros tiros. Unas 300 personas se hallaban reunidas para dar comienzo al cacerolazo opositor. Los primeros momentos fueron de pánico y conmoción. Sin saber muy bien qué estaba pasando, trataban escapar de la lluvia de disparos, siguiendo instrucciones de los altos mandos castrenses rebeldes.

"Apuntó a la cabeza"

"Vimos a ese hombre disparando contra la gente. Ancianos, niños y mujeres se echaron al suelo para protegerse, pero el tirador seguía accionando el arma. Apuntó sin escrúpulos a la cabeza, a la espalda y al abdomen de quienes intentaron protegerse. Fue entonces cuando una persona que estaba en el quiosco de Alianza Bravo Pueblo se abalanzó sobre el tirador. Lo golpeó con un palo de escoba, y enseguida los que estábamos ahí nos lanzamos sobre el pistolero y pudimos desarmarlo. Lo que ocurrió fue una masacre", relató un aterrorizado testigo. El cuerpo del valiente hombre de la escoba quedó tendido en el suelo muerto. Los presentes cubrieron el cadáver con la bandera de Venezuela.

"Alrededor de nosotros quedaron siete u ocho personas heridas, con sus cuerpos ensangrentados. No lo podíamos creer. Entre ellos había una anciana con una herida de bala en la cabeza. Vi cómo hizo esfuerzos desesperados por escapar, pero no pudo salvarse", continuó sin querer identificarse.

El infiltrado, el taxista Joao Gouveia, de 39 años, confesó ante las cámaras su crimen. Otro testigo dijo sobre él: "Vi a un pelirrojo, un muchacho joven, sacar la pistola y disparar a mansalva. Volvió a cargar y siguió disparando". Un videoaficionado lo grabó hace un par de días junto a Fredy Bernal, alcalde del municipio Libertador y uno de los duros del oficialismo. Otras seis personas permanecen detenidas. Uno de esos sospechosos, balbuceó ante los micrófonos antes de ser introducido en un furgón policial: "No hemos sido nosotros, nos agarraron y ya está".