Dinero y Trabajo

El campo está infravalorado

No hay una crisis de las medianías, sino de toda la actividad agraria, incluida la ligada a los dos grandes cultivos de exportación: plátano y tomate. Pero hay futuro. Y pasa por revisar las estructuras y apostar sin titubeos por la profesionalización y la calidad.


8/dic/02 15:47 PM
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La agricultura tinerfeña atraviesa una "crisis profunda". Está descapitalizada. Los municipios de tradición rural, tras el "boom" turístico, han visto cómo sus jóvenes han ido abandonando de manera progresiva el campo para incorporarse al sector servicios. Y, salvo excepciones como la del viñedo, que vive un reverdecer, la Isla pide a voces una revisión de sus propias estructuras agrarias. "Todo lo demás serían parches porosos".

Éstas son algunas de las reflexiones realizadas por los intervinientes en el debate organizado por EL DÍA para analizar la situación actual y perspectivas de futuro de la agricultura tinerfeña: Manuel Reyes Reyes, alcalde de San Juan de la Rambla; José Luis Savoie Gutiérrez, jefe del servicio de Desarrollo Rural y Pesquero del Cabildo de Tenerife; Wladimiro Rodríguez Brito, geógrafo y consejero insular de Medio Ambiente, y Humberto Domínguez Yánez, coordinador de Aguas, Agricultura, Ganadería y Pesca del PSC - PSOE de Tenerife.

"Hay una indiscutible infravaloración del trabajo de nuestros agricultores que corre en paralelo a la revalorización de la cultura urbana". Ésta es la opinión de Wladimiro Rodríguez Brito, que sostiene, frente a la tesis de otros especialistas, que "no cabe hablar de una crisis de las medianías, sino de toda la actividad agraria". Identificó como el lastre más pesado la carestía del suelo, sobre todo en la costa, y el hecho de que un agricultor tenga que pagar hasta sesenta pesetas por una pipa de agua para riego, mientras que a un turista seis pipas - la media que consume durante diez días de estancia en la Isla - "le cuestan poco más que un par de cafés".

Ahora bien, convencido de que la agricultura "no es sólo economía, sino ante todo cultura", da por descontado que en la Isla se llegará "a una cada vez mejor relación entre medio ambiente y agricultura, que en modo alguno se pueden separar". El consejero de Medio Ambiente reconoció que "en la actualidad el marco legal que establece las relaciones entre ambas es excesivamente teórico" y hay que flexibilizarlo para hacer viable la continuidad de la agricultura tradicional tinerfeña.

El alcalde de San Juan de la Rambla, Manuel Reyes Reyes, que hizo suyas las palabras de Rodríguez Brito, subrayó que "si los jóvenes se retraen es porque la tierra no les garantiza la subsistencia, no porque prefieran trabajar en el sector servicios, aunque hay excepciones".

"Si queremos conservar las medianías y recuperar, de entrada, la riqueza en variedades de papas de las Islas, hay que apoyar al agricultor y darle confianza, no desanimarlo desde la propia administración obligándolo, por ejemplo, a rellenar engorrosos impresos, sin prácticamente ningún tipo de asesoramiento, cada vez que tiene que hacer una de las faenas" ligadas a cada fase del ciclo de producción. Reyes sostuvo que hay agricultores de su municipio que por el mero hecho de cavar en profundidad su huerta, "como han hecho toda la vida", para plantar papas bonitas, han tenido que hacer frente en los últimos tiempos a multas por "traslado ilegal de áridos".

En otro contexto, tanto Reyes como Brito arremetieron contra algunos importadores que "te venden semilla hoy y mañana traen papas del continente". Una práctica que, siempre según Reyes, explica que "este año las papas de consumo que han vendido las cooperativas de medianías no han llegado a 40 pesetas por kilo. El malestar es enorme entre los agricultores de la zona", apostilló.

Por su parte, José Luis Savoie Gutiérrez no dudó en afirmar que "en estos momentos hay una crisis profunda" de la agricultura, más acentuada en los cultivos de costa que en los de medianía. "Es evidente que el suelo más apreciado por la industria turística es el costero y, en consecuencia, es el más caro", razonó.

Para el jefe del servicio de Desarrollo Rural y Pesquero del Cabildo, "si la Isla quiera mantener un sector agrario importante es imprescindible revisar las propias estructuras. Todo lo demás será poner parches porosos".

Una prioridad es lograr que lo jóvenes puedan vivir con "holgura" del campo.

Un caso aparte lo constituye la viticultura. Savoie aportó datos estadísticos que corroboran que las cinco denominaciones de origen en que está dividida la Isla a efectos vitivinícolas atraviesan un ciclo de crecimiento positivo. El resurgir de la viña, "que debe hacer reflexionar a nuestros agricultores", responde, según destacó, a que es un cultivo de secano con requerimientos de mano de obra inferiores a los de otros cultivos".

Convencido de que "el porvenir de la agricultura tinerfeña está en las medianías", llamó a sumar fuerzas para lograr que los distintos trámites que exige el realizar una inversión en suelo rústico "se simplifiquen y abaraten".

Defensor a ultranza de la profesionalización, Savoie ve en la organización y el asociacionismo la gran asignatura pendiente del agricultor tinerfeño y canario.

"Las distintas administraciones no han hecho lo que debían para dar su justo valor al trabajo del campo", sentenció Humberto Domínguez Yánez. El experto exigió que se hagan siempre rigurosos estudios de viabilidad antes de autorizar la puesta en marcha de programas supuestamente concebidos para reactivar la agricultura". En este sentido, dijo que tiene constancia de que "muchas de las ayudas" concedidas a proyectos presentados por jóvenes han ido a parar a saco roto "por la falta de estudios previos". Algo que, además, "desmoraliza", en ocasiones de manera irremediable, a ese joven que se pretendía recuperar para el campo.

Malos controles fitosanitarios

Humberto Domínguez Yánez hizo hincapié en que las Islas "son un espacio reducido, por lo que no pueden competir en cantidad, pero sí en calidad". Y fue en este punto de su hilo argumental que enlazó con una demanda que formularon todos y cada uno de los intervinientes en el debate sobre el futuro de la agricultura: Hay que reforzar los controles fitosanitarios en puertos y aeropuertos. De lo contrario, todas las medidas que se implementen para explotar ese filón que para Canarias constituye la agricultura ecológica serán estériles y la tradicional seguirá amenazada de muerte.

Otro reto, sondear las posibilidades de exportar productos que hoy se destinan al autoabastecimiento, como la papa de color.