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CARTAS AL DIRECTOR


E-mail sobre Venezuela
14/dic/02 21:15 PM
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E-mail sobre Venezuela
Casi cincuenta años en este bello país. Nacido en La Laguna, de Tenerife, debo reconocer que mucho de lo que soy y tengo se lo debo a Venezuela. Aprecio mucho que el Gobierno insular se preocupe de los isleños, como nos dicen aquí. Qué bella es Venezuela, qué agradables sus habitantes. Pueblo simpático y acogedor donde las distancias entre los que tienen más y los que tenemos menos estaba matizada por la manera sencilla de tratarnos, sin estar pendientes de lo que el otro tiene, sino de lo que el otro es. Pero nos cayó una especie de maldición. En poco tiempo el odio y la desconfianza se apoderaron de la mayoría de los venezolanos. Alguien, conscientemente, comenzó a decirnos que los más pobres teníamos que odiar a los más ricos pues ellos eran los culpables de nuestra pobreza. Que incluso no estaba mal quitarle a los que tenían más, invadir las propiedades de los más pudientes. Era el único modo de generar la lucha de clases. Lo lograron, desgraciadamente. Cuatro años bastaron para sembrar el odio. No hay duda que existen diferencias entre los venezolanos, pero ¿hay algún país donde no las haya? Aparentemente, la manera como se quieren superar esas diferencias no es desarrollando la economía, abriendo fuentes de trabajo, como hacen los demás países en vías de desarrollo. El camino que se escogió es la llamada "revolución". Todos deben ser iguales, pero por abajo. Sólo el onmipotente Estado centralizado y autoritario debe tener las riquezas para "repartir" a sus amigos y correvolucionarios, permitiendo a sus jefes sacar buenas tajadas para mantener la fidelidad al régimen. En ninguna época de la historia de Venezuela ha habido tanta corrupción de militares y políticos. El glorioso ejército de Venezuela, libertador de muchas naciones, es ahora un lacayo del sátrapa y se dedica a vender en los mercados. Los poderes públicos están comprados por el régimen de tal manera que es imposible tener justicia. El 11 de abril hubo una masacre de venezolanos que marchaban cívicamente contra el régimen. A ocho meses no se sabe aún quiénes fueron los culpables. Si el Gobierno tuviera razón en acusar a la oposición, sería muy activo en hacer justicia, pero es el propio Gobierno quien pone todas las trabas para que salga a la luz la verdad.En este momento existe una reacción muy fuerte de la gente que no quiere un gobierno castro-comunista. Y una lucha feroz de los que quieren emular al pobre pueblo cubano. Ambos bandos tienen gente y fuerza. Pero el problema es Venezuela. La vamos a destruir por la idea de un iluminado que cree en el comunismo a estas alturas de la historia. Por un ex militar, golpista y traidor a su patria, que llegó al poder por la esperanza de todo un pueblo y que una vez en el poder lo defraudó hasta llevarlo al estado en que nos encontramos. Ese hombre todavía tiene poder y él con una sola palabra, si tuviera algo de patriotismo, podría traer la paz al país. Esa palabra es "renuncio". Lo demás podría comenzar a arreglarse con unas elecciones inmediatas.
L

Jesús Plasencia C.

Hubo una vez un hermoso Valle...

¿Qué diría el naturalista alemán Humboldt si pudiera contemplar de nuevo el otrora hermoso Valle de La Orotava? Primero, que al pasar por La Cuesta de La Villa, donde lo contempló por vez primera en aquel magnífico mirador, se daría de bruces contra el búnker que han hecho. Supongo que para tapar lo poco que le queda al Valle de su verdor, y que unos arquitectos con muy mal gusto han ideado por si llega un nuevo Humboldt, no se muera de espanto al ver cómo nos han ido arruinando el cada vez menos verde Valle de La Orotava.

¡Cómo te han ido vendiendo, poco a poco, a los grandes especuladores! Tan sólo quieren sacarte el jugo para después, destrozado por el cemento y el paisaje de grúas, exprimirte al máximo, olvidando aquel paisaje que en otro tiempo fuera elogiado por propios y extraños. ¿Cómo pueden existir personas a quienes importe tan poco hacerte daño? Como Judas, te venden por un puñado de monedas y luego se proclaman nacionalistas y defensores de tu entorno.

Querido Valle nuestro: esperemos que queden personas conscientes todavía y que tu especulación termine, aunque el mal ya está hecho y no podrá repararse. L

Una villera