Criterios
EL UNGÜENTO GUILLERMO NÚÑEZ

Ana Oramas


14/dic/02 21:15 PM
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SIEMPRE SE HA DICHO, creo que con razón, que es en el ámbito de la política municipal donde los ciudadanos nos sentimos con más conocimiento de causa para enjuiciar las actitudes y las actuaciones de los responsables políticos que han sido elegidos democráticamente por el pueblo para asumir responsabilidades de gobierno. En mi caso particular, como nacido en La Laguna y vecino durante muchos años de esta ciudad, he de señalar que el período en que la Alcaldía fue ocupada por Don Elfidio Alonso se tradujo en mi opinión en una de las etapas más negativas de la historia reciente de la ciudad, sobre todo, como consecuencia de la inactividad manifiesta del gobierno municipal a la hora de situar a La Laguna en similares cotas de cambio e innovación que las existentes en otros municipios isleños.

Sin duda, fueron las circunstancias señaladas las que explican que en las últimas elecciones locales resultara como candidato más votado por los ciudadanos Don Santiago Pérez (PSOE), pues en definitiva el mismo representaba la expectativa de un cambio sustancial que colocara a La Laguna donde en realidad ésta se merecía al ser una de las primeras ciudades de Canarias. Sin embargo y, a pesar de que de manera insensata y antidemocrática se siga afirmando lo contrario, los legítimos pactos políticos posteriores a las elecciones posibilitaron que la Alcaldía fuera ocupada por la candidata de Coalición Canaria, Doña Ana Oramas.

A escasos cinco meses para que de nuevo los ciudadanos volvamos a ser convocados a las urnas para elegir a nuestros concejales y diputados regionales, no está de más comenzar a opinar públicamente sobre las y los candidatos. En el presente caso, sobre la candidatura ya anunciada de la actual alcaldesa Ana Oramas.

Durante el período democrático, estoy convencido de que el mejor alcalde que ha tenido hasta el presente La Laguna ha sido Pedro González. Su pérdida como personaje público con ideas se debió posiblemente a su radical independencia de criterio y a las miserias partidistas. Pues bien, yo creo que la actuación política y gestora de la alcaldesa en estos tres últimos años entronca directamente con lo más sobresaliente del período de Pedro González, esto es, con la presencia de ideas para una ciudad del siglo XXI, con la ejecución de proyectos olvidados (Cuesta-Taco, Tejina, casco), con la preocupación por la cultura y, sobre todo, con la identificación de la política entendida como servicio público desde una óptica liberal en el sentido de que la tolerancia, la elegancia, la educación, la seriedad y el buen hacer deben siempre primar sobre la chabacanería.

EL UNGÜENTO GUILLERMO NÚÑEZ