Jornada Deportiva

Esto SÍ que es EMPATAR

El viaje a El Ejido, movido, largo y agotador, pone de relieve las desventajas que tiene el equipo con respecto a otros rivales. No es una excusa, pero sí una realidad ciertamente "kilométrica".
14/dic/02 15:44 PM
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LUIS BRETÓN, S/C de Tfe.

¿Se imaginan salir de casa a las nueve de la mañana y llegar a las nueve de la noche, pero flotando? Eso es lo que les pasa a menudo a los jugadores del Tenerife, que en su segundo desplazamiento a Almería (ya fueron hace poco más de dos meses) han batido su propio récord viajero. Eso sí que es empatar, y no lo que hacen sobre el césped. Empatar un trayecto con otro, se entiende.

La jornada de ayer fue agotadora, pero de verdad. Los componentes de la expedición partieron hacia el aeropuerto de Los Rodeos a las diez de la mañana. En las renovadas instalaciones del aeródromo esperaron para volar a Madrid.

El viaje propiamente dicho se inició a las once y cuarenta de la mañana, con los "preceptivos" quince minutos de retraso. Un airbús de la compañía Iberia les transportó durante dos horas y media. El vuelo, según informan, no resultó exento de turbulencias, con lo que la tensión subió un par de puntos. La borrasca "pisó los talones" al avión y las sacudidas sacaron de quicio a los fóbicos, entre los que se incluyen algunos periodistas y, como figura destacada entre los jugadores, Fede Basavilbaso.

La siempre bienvenida llegada a Madrid fue el preludio de casi cuatro horas de espera para coger un segundo avión con destino a Almería. En ese intervalo, los paseos, las compras y el almuerzo ayudaron a pasar el rato. Una comida en el mesón "El castizo" contribuyó a saciar la ansiedad.

El segundo vuelo partió con treinta minutos de retraso. Los viajeros se pasaron esa media hora sentados dentro del avión sin que la torre de control de Barajas diera el permiso para salir. El grupo se pasó luego más de una hora en el aire para aterrizar en Almería. De ahí al hotel medió un corto trayecto en guagua. La llegada estaba prevista para las ocho de la noche y la realidad fue otra: el Tenerife entró por la puerta del hotel Meliá Almerimar a las nueve y veinte. Casi nada.

¿Entrenar? No, gracias

Leyendo lo anterior se entiende por qué Lienen había suspendido la sesión de entrenamiento del viernes y también se comprende que el equipo no se ejercite hoy antes del partido. Todo lo más, unos pocos ejercicios de estiramiento por la mañana para que a la hora del encuentro (17.30) no se vea a once "agarrotados" sobre el césped del campo municipal de Santo Domingo.

Pero si la ida fue "malita", la vuelta puede hacer mucha "pupa" al Tenerife, sobre todo si los tres puntos no hacen de "bálsamo", pues ya se sabe que caminar con ánimo es más llevadero.

El viaje de vuelta es aún peor que el de ida. El equipo se desplaza en guagua de El Ejido a Málaga nada más terminar el partido de hoy. Tiene previsto llegar a la capital andaluza sobre las diez de la noche.

El descanso dará paso a la segunda "maratón", la matinal del domingo. Los "robinsones" se levantarán poco antes de las ocho de la mañana porque el regreso a Tenerife no es directo (no hay aviones que cubran esa ruta el séptimo día de la semana) y por eso hay que volar primero a Madrid. La llegada a la capital de España está programada para las diez y diez y una hora más tarde, si no hay retraso, se realizará el penúltimo traslado, Madrid-Tenerife Norte, otras dos horas y media.

Ya en la Isla, habrá que ir de Los Rodeos a casa. Y que no se quejen los jugadores, pues algunos periodistas volverán haciendo al ruta Málaga-Barcelona-Tenerife. Serán más de siete mil kilómetros en menos de 48 horas, lo que se dice un viaje "de placer".

¡Dios mío! ¿Y si empatan?