Jornada Deportiva

Javi Simón lideró ayer al UB La Palma frente a un Cornellá que le plantó cara


14/dic/02 15:44 PM
Edición impresa

86 UB La Palma CajaCanarias

(25+18+22+21). Martínez (15), Ibeas (11), Suka (2), Simón (25), Stewart (8), -inicial-, Navalón (11), Castellanos (3), Franco (3), Guerra (3), Honrado (-), García (5).

75 CB Cornellá

(10+26+22+17). Hourruitiner (2), Holgado (13), Pardos (16), Muñoz (4), Reaves (10), -inicial-, Bravo (8), Corominas (3) y Cabeza (19).

Árbitros:

Zafra y Quintas.

Parciales:

11-5, 25-10, 34-21, 43-36; 57-46, 65-58, 74-60 y 86-75.

Incidencias:

Miraflores, ante 700 personas.

VÍCTOR MARTÍN, La Palma

Simón, tu sí que sabes. "Tío", gracias por venir. Existen partidos donde la ciencia gris (léase cerebro) de un jugador es capaz de alterar a un colectivo, modificar el desarrollo e incluso el destino de un encuentro, y ayer, sin discusión, La Palma encontró en su director de juego la clave para salvar aquel escollo llamado Cornellá. No se pueden jugar diez minutos en el barrio del pobre, con criterios de humildad y fortaleza de grupo, para a renglón seguido, sin anestesia, llevar el partido al salón de la Casa Blanca. La idea es una y defenderla es cuestión de criterio, trabajo...de no traicionar tu personalidad.

El primer cuarto es el reflejo de como se asciende. Sí, de llegar a la LEB. La Palma se puso el traje usado, aquel que sirve para arreglar el coche en plena Gran Vía, se hizo duro, sólido, en su defensa, resguardó su aro como el pobre su casa de cartón y, bajo aquellos parámetros, el rival no vio posiciones de tiro, ni aire, ni un amigo cercano...10 puntos en un cuarto.

Tras guardar la "casa" propia, ya sólo fue cuestión de derribar la ajena. Simón puso el ritmo en ataque, los puntos (10) y el nivel de juego de todo el grupo. Martínez, ¡como está creciendo!, se encargó de echar primero una mano y luego las dos. El resto asumió su parte de protagonismo y el 25-10 del primer parón resume todas las virtudes explotadas desde la humildad.

Luego, como cuando el pobre alcanza la fama. Te echas, acomodado, y a vivir que son tres días. ¡A la porra!. Es cierto que Cabezas, Pardos y compañía tuvieron un gran acierto de tres puntos, pero la reacción ajena encontró su pilar de apoyo en un adversario sin ganas de pelea ni intención de "mancharse". Ni atrás ni adelante. Ir 43-36 en aquel encuentro es para sentirte, como grupo, idiota.

El tercero es el período donde estas desconcertado. No acabas de ubicarte y las "novias" te las quita tu amigo. La Palma jugó a tirones en busca de la filosofía pérdida, se mantuvo por la calidad de Simón, pero mientras daba zarandeos se agarraba al partido y ni tan siquiera el acierto del Cornellá, sirvió para reducir diferencias. 65-58.

En el último "telediario", La Palma volvió otra vez a ser el equipo capaz de ascender. ¿Capaz? Que así asciende. Sanz ordenó una zona y realizaron otros diez minutos de gusto. El que cruzara la pintura lo "mordían". El Cornellá volvió a sentir el aliento en el cuello. Rotó, movió, corrió...pero lo ajeno era mejor. Y arriba, Simón sacó la computadora y distribuyó a Ibeas, Navalón, Martínez...para acabar 86-75 aún regalando los dos minutos finales.