Santa Cruz de Tenerife
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El cartel se disfraza de CARNAVAL

El norteamericano Donald Baechler rompió con los desnudos e insinuaciones de los últimos años e irrumpió con su particular homenaje a las murgas.

HUMBERTO GONAR, S/C de Tenerife
14/dic/02 20:48 PM
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Tuvo que ser un norteamericano, Donald Baechler (Conética, 1956), quien rompiera la línea de carteles y fotografías de los últimos años, que incluían desnudos e insinuaciones, para devolver la propia esencia de la fiesta chicharrera al reclamo que sirve de tarjeta de promoción del Carnaval en el exterior. Pese a que desde la organización se temía que la polémica desbordara la registrada en ediciones anteriores - sólo así se explica la inusual convocatoria horas antes de la presentación de una reunión con la responsable de Prensa de Fiestas para explicar la trayectoria del artista, acompañada por un dossier con casi veinte hojas de exposiciones del artista - , el numeroso público que se dio cita anoche en la calle de La Noria, desafiando a la lluvia, coincidió en que la obra es carnavalera, aunque tampoco faltó quien, en aras de poner el contrapunto, intentó ver un cartel más propio para una campaña de la Consejería de Sanidad sobre embarazos no deseados o hasta un fantasma de la película "Casper".
Anoche quedó en el olvido aquel protocolario acto que se desarrollaba en el ayuntamiento para revelar el cartel.

Con el barranco de Santos convertido en un pequeño Tíbet, pues corría el agua que dejó la tormenta en los últimos días, La Noria se transformó en una vía extraída de la China imperial. En la cabecera de la calle, un templo sobre el que se sucedieron exhibiciones de tahi-chi, kun - fu y baile de geisas hasta que llegó el esperado momento. Desde los bajos del puente Serrador hasta La Concepción, un mercado chino ofertaba desde incienso a verduras, incluyendo altares que oriundos del Lejano Oriente utilizaban para venerar a su Dios. Eso no estaba en el guión del espectáculo.

Después de un "mareo" chino, antesala de lo que se reserva para la gala, subieron al templo el alcalde, el concejal de Fiestas y el propio pintor. Antes de desvelar la obra, palabras de los anfitriones. En un ambiente jocoso, reina la confusión, Santa Cruz se disfraza de China y el pintor se dirige al público en inglés. Tras las palabras protocolarias, traducidas sobre la marcha por el propio concejal, se procede a descolgar del templo el cartel, en medio de fuegos que recordaban los que quemaron los disfraces de los Bambones en la gala pasada.