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La familia Feliú reunió cien millones para pagar el rescate

Pese a querer abonar la cantidad, los Feliú aseguran que nunca lo llegaron a hacer, lo que explican por la "incompetencia" de los secuestradores, que no supieron organizar un trueque entre dinero y víctima.

EFE, Girona
14/dic/02 9:54 AM
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EFE, Girona

La familia de María Angels Feliú reunió unos 100 millones de pesetas en efectivo y en divisas para pagar a los secuestradores el rescate por la liberación de la farmacéutica, según declaró ayer en el juicio que se celebra en Girona el director financiero de la empresa familiar.

Josep Roura, director financiero de la empresa patrimonial de la familia Feliú "Hijos de José Bassols SA", compareció ayer en el juicio que se celebra en la Audiencia de Girona y admitió que él fue el encargado de reunir el dinero para pagar un rescate y que llegó a conseguir unos 100 millones de pesetas.

Además de Roura, también declararon otros seis testigos que han descrito lo que vieron la noche del 20 de noviembre de 1992, cuando los secuestradores se llevaron a la farmacéutica del garaje de su casa.

Respecto al rescate pedido por los secuestradores, en el juicio se barajaron diversas cifras. Así, en algunas conversaciones grabadas de llamadas telefónicas de algún secuestrador a la familia la banda pide hasta 500 millones de pesetas, aunque también se hablaron de otras cantidades como 25 ó 250 millones de pesetas.

Roura explicó que se creó un comité en la empresa, que él coordinaba, para seguir de cerca la evolución del secuestro y que estaba constantemente en contacto con los familiares para saber qué debía hacer.

Por otra parte, las declaraciones de los testigos que vieron salir del garaje de su casa el Renault - 25 de la farmacéutica la noche del secuestro no han permitido esclarecer cuántas personas iban en el vehículo, ya que han coincido en señalar que los cristales laterales del turismo eran de color negro y no pudieron ver su interior.

Aquella noche una peluquera vecina del edificio donde vivía María Angels Feliú quería salir con su coche del garaje y para ello tuvo que esperar a que entrara la farmacéutica, por lo que hicieron varias maniobras, se saludaron y la testigo recordó ayer haberla visto bajar del coche y abrir la puerta trasera del vehículo.

Pocos minutos después, otra vecina ha explicado que bajó a tirar la basura a la calle, momento en que reconoció el coche de María Angels (que ya había sido secuestrada), y que le extrañó que estuviera en la rampa del garaje, pero cuando se acercó para hablar con ella vio que los cristales del vehículo no permitían ver en su interior y renunció a su intención.

Esta vecina ha detallado que pensó en aquel momento que dentro del coche iba el matrimonio Feliú que, quizás, salían a cenar fuera y ya no insistió en hablar con ellos porque tenía prisa.

También declaró una cuñada de la farmacéutica que contestó a tres llamadas de los secuestradores.

El juicio se reanudará el miércoles con los dos testigos protegidos y Francisco Evangelista, el hombre que acusó a sus ex socios Xavier Bassa y Joan Casals de ser los ideólogos y planificadores del secuestro de María Angels, de quien aseguró que estaba muerta y enterrada.