Actualidad

No es sólo cuestión de malos olores

El sellado del vertedero de Arico, cuya finalización está prevista para 2003, cubrirá algunos de los problemas padecidos por los vecinos durante casi veinte años. Su preocupación se centrará ahora en un futuro que no parece exento de "puntos oscuros".

EL DÍA, S/C de Tenerife
15/dic/02 14:09 PM
Edición impresa

Si todo marcha según lo previsto, el actual vertedero de Arico estará completamente sellado a finales de 2004. Con ello se habrá enterrado la pestilencia que produce y, seguramente, también parte de la desazón de los vecinos, que se saben rodeados de los desechos producidos por todos los tinerfeños. Paradójicamente para ellos se convierten en un problema justo en el momento en que dejan de serlo para el resto.

Sin embargo, el anuncio de su sellado no taponó definitivamente la herida. Más bien al contrario, ha abierto un debate público del que habrá de surgir el modelo con el que la Isla deberá resolver qué hacer con las basuras.

Para tratar este controvertido asunto, la mesa de debates de EL DIA recibió esta semana a algunas de las partes implicadas: Miguel Ángel Guisado, consejero insular responsable de la gestión de residuos; Carmen Dolores García, concejala de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Arico; Juan Manuel Rodríguez, vicepresidente de la asociación de vecinos del barrio de Las Arenas y miembro del Foro Contra la Incineración; Antonio Rodríguez, representante del grupo ecologista Ben Magec; y Francisco Hernández, jefe del Servicio de Ingeniería Industrial del Cabildo de Tenerife.

Partiendo del acuerdo unánime de que el sellado del vertedero solucionará el mal olor - el problema que más ha preocupado hasta ahora - los contertulios también coincidieron en que ha llegado la hora de que el simple vertido deje de ocupar su lugar predominante en la gestión de residuos, aunque no en las alternativas propuestas.

Miguel Ángel Guisado, en consonancia con lo recogido en el Plan Director Insular de Residuos (PDIR), cree que el futuro estará marcado por la separación de los residuos, y por la reutilización y reciclaje del máximo porcentaje posible. Sin embargo, y en ello radica su principal divergencia con los grupos ecologistas, considera que será inevitable un importante resto del que podría aprovecharse su valor energético mediante tecnologías "entre las que la incineración representa tan sólo una posibilidad más", dijo.

Valorización energética

El consejero insistió en que de ninguna manera está decidido que este modo de valorización energética sea el elegido, aunque dejó muy claro que el vertido deberá dejar paso a alguno de estos sistemas - entre los que también se cuentan la pirólisis, la biometanización o la gasificación, entre otros - .

El argumento esgrimido por Guisado de que el Plan aún no se ha aprobado definitivamente y que sigue abierto a las aportaciones de colectivos y ciudadanos no parece convencer demasiado al resto de partes implicadas.

Tanto la concejala de Arico, como los representantes del Foro contra la Incineración consideran que el PDIR constituye una tácita apuesta por la incineración y que margina otros caminos para la gestión de los residuos como el reciclaje, la reutilización o la reducción de las cantidades generadas.

Por ello, insistieron durante el debate en que el Cabildo de Tenerife debe dar marcha atrás y, en vez de someter el plan a las consideraciones ciudadanas, debería retirarlo y partir de un diagnóstico de la composición y distribución de los residuos en la Isla que garantice la idoneidad de las estrategias de actuación que luego se elijan.

Intenciones futuras

A este respecto, la Administración Insular, representada en este caso por el propio Guisado y por el jefe del Servicio Insular de Ingeniería Industrial, recalca que el PDIR no es un plan de actuaciones concretas, sino más bien un documento que recoge la situación actual de los residuos en Tenerife y las intenciones futuras para su gestión.

No obstante, Ben Magec y otros grupos ecologistas creen que el Cabildo ha partido de un punto de vista equivocado para elaborarlo, "puesto que tanto el presupuesto dedicado a la valorización energética - un 90%, según sus cálculos - , como el porcentaje de residuos que se tiene previsto destinar a ese final - en torno a un 80% - dicen bien poco en favor de otros sistemas de gestión más respetuosos con el medio ambiente", según detalló Antonio Rodríguez.

La concejala de Arico también sostuvo una postura crítica con los planes del Cabildo, aunque no valoró tanto si la valorización energética es o no la mejor de las soluciones propuesta, como el "incorrecto" modo en que se ha sido elaborado el PDIR.

De ahí su opinión de que el Cabildo deba tomarse más tiempo para consensuar un plan que zanje este asunto en lugar de imponer un modelo no aceptado por todos y del que la Isla tenga que arrepentirse en el futuro.

En la misma línea se posicionó el representante de los vecinos afectados. Para Juan Manuel Rodríguez, los ciudadanos de Arico están "hartos" de soportar un problema que hasta ahora se ha manifestado en malos olores, ratas y amenazas a la salud y que no están dispuestos a seguir aguantando de ningún otro modo a partir del sellado del vertedero.

A su juicio, cualquier solución ha de pasar, no sólo por contar con la opinión bien informada de los vecinos, sino por la absoluta salvaguarda de la salud de los ariqueros, "un aspecto que garantizan mejor el reciclaje o la reutilización, que cualquier modo de valorización energética de las basuras", según dejó patente a lo largo del debate.

Sobre las posibilidades que cabe esperar de estos dos tipos de aprovechamiento de las basuras en la Isla, tampoco los contertulios parecen estar en sintonía.

Sistemas de separación

Mientras que los representantes del Cabildo creen que el volumen de desechos orgánicos de Tenerife no sobrepasa la mitad del total, el movimiento ecologista lo cifra en torno a un setenta por ciento. Ello recomendaría, en su opinión, que se opte por un sistema de recogida basado en la separación de estos residuos - los que más mal olor producen - del resto de basuras, reduciendo así considerablemente el volumen que habría de someterse a una hipotética valorización energética, algo que no están en absoluto dispuestos a aceptar.

Proponen, en cambio, que la materia orgánica se transforme en compost y que el resto, ya libre de cualquier elemento maloliente, se dedique primero a la reutilización y reciclado, y que luego los inevitables restos sirvan de relleno en espacios degradados, que podrían beneficiarse así de toneladas de materiales sin efecto nocivo alguno.

Miguel Ángel Guisado y Francisco Hernández coincidieron con el resto de contertulios en que el rendimiento energético de las basuras debe ser la última opción para sacar "jugo" de las basuras, pero no son tan optimistas sobre la capacidad actual de la Isla, como en el resto de Occidente, para reducir, reutilizar y reciclar el volumen basuras que se genera.

En su opinión, el éxito del plan diseñado por el Cabildo, que incluye acciones para avanzar en esos tres caminos además de en la valorización energética, dependerá mucho de la concienciación ciudadana en que el problema de la basura no se acaba en cuanto el camión la recoge de cada puerta, sino que es ahí donde precisamente comienza.

Además, según detallaron durante el debate, será preciso diseñar un sistema de recogida que, no sólo tenga en cuenta la separación doméstica, sino su composición por zonas y comarcas, de forma que en unas se priorice la separación de lo orgánico del resto; y en otras - por ejemplo en zonas comerciales - se opte por retirar a un lado los embalajes y envases.