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Cáritas detecta un aumento del tráfico de mujeres para la prostitución en la Isla

Las jóvenes inmersas en este círculo son principalmente de Latinoamérica, Centroeuropa y África, con edades comprendidas entre 19 y 30 años. Lo que puede ofrecerles la organización diocesana es el apoyo de acogida temporal, tramitación de documentos y búsqueda de un trabajo.

EL DÍA, S/C de Tenerife
18/dic/02 20:57 PM
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Cáritas ha detectado un au mento en el tráfico de mujeres para la prostitución, principalmente de Latinoamérica, Centroeuropa y África, con edades comprendidas entre 19 y 30 años.

El apoyo que les brinda Cáritas, dentro de sus posibilidades, es ofrecerles un lugar de acogida temporal, ayuda en la tramitación de documentación y acompañamiento en la búsqueda de trabajo.

A las que logran salir del referido círculo de trata de mujeres y piden ayuda a Cáritas, ésta organización les ofrece los beneficios de su Programa Diocesano de la Mujer, cuya responsable es Berta Pérez Moreno.

Gracias a este proyecto, en 2001 Cáritas trabajó con 158 mujeres, el 55% de ellas cabezas de familia, el 20% inmigrantes y el 10% de violencia de género. En el presente año, ya se han atendido a unas 200 mujeres, que han acudido en busca de asesoría psicológica y jurídica, por ser víctimas de la violencia, para formación y empleo (la mayor demanda) y para acogida y vivienda.

Frentes de acción

El equipo de mujer pretende intervenir en todos los frentes de acción que se han venido potenciando y desarrollado desde Cáritas en las últimas décadas, dando prioridad a los programas de mujer y de familia, y estudiando las raíces de esta realidad. "Todas estas experiencias - según el proyecto - han contribuido a elaborar no sólo un estilo de trabajo, sino un análisis de la realidad sobre el colectivo de mujeres que están en situación de riesgo o de exclusión social". Los resultados de este análisis aportan datos sobre mujeres con una escasa o nula formación básica, con carencias culturales y relacionales. "Mujeres indefensas - se hace constar - que sufren malos tratos, con una baja autoestima y sin herramientas para romper el silencio. Mujeres que por su papel de cuidadoras no han tenido posibilidad de acceder en la sociedad a una formación y se encuentran apartadas del mundo del empleo, explotadas o sometidas a trabajos en economía sumergida".

Los objetivos generales que se persiguen son crear una red de animadoras, a través de un proyecto de formación, que dinamicen a los grupos de mujeres en diferentes zonas; desarrollar una formación que responda no sólo a las necesidades de los grupos, sino responder a las necesidades de formación específicas de los proyectos, y ofertar servicios que den respuesta a las necesidades de integración sociolaboral en situación de exclusión.

El colectivo al que va dirigido el proyecto es al de mujeres en situación de triple exclusión como la vital, económica y social; de baja autoestima, red social frágil, las que quieren pasar de la dependencia a la autonomía, las que desean mantenerse en la lucha frente a la adversidad en sus vidas, las que están en un proceso de búsqueda de sí mismas, las que tienen responsabilidades familiares, las del mundo de la prostitución y las que padecen malos tratos.

Al haber estado las mujeres discriminadas del acceso a la cultura, se cree "importante partir de lo que ellas saben, de sus ideas y creencias, y a partir de ahí ampliar la información, descodificar y buscar".