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Alerta, estamos preparados

Una de las asignaturas pendientes en Protección Civil
es el montaje de simulacros en tiempo real como
forma de comprobar si los mecanismos de
planificación y de prevención funcionan ante los
riesgos provocados por fenómenos naturales.


22/dic/02 14:09 PM
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Los vientos huracanados y las fuertes lluvias que han afectado al Archipiélago hace apenas una semana ha reabierto el debate sobre la seguridad. ¿Está la Isla preparada para afrontar situaciones de emergencia por fenómenos naturales o de otra índole? Para responder a esta cuestión, EL DÍA sentó alrededor de su mesa de debate a la subdelegada del Gobierno en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Pilar Merino, al gerente del Consorcio Insular de Bomberos, Jacobo Kalitovics, al responsable de Protección Civil del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Sebastián Martín, y al técnico en materia de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, Antonio Guerra.

En Tenerife, el temporal no se ha cobrado vidas, aunque sí ha provocado desperfectos en las infraestructuras y pérdidas importantes en el campo.

Un fenómeno meteorológico adverso es motivo de un aviso de alerta y, cuando existe un riesgo inminente para las personas, se decreta la alerta máxima, lo cual sucedió hace nueve días en Santa Cruz de Tenerife. La tormenta no descargó sobre la ciudad sino sobre el mar, pero los dispositivos de protección civil se desplegaron en un 92 por ciento. Y es que, después de la "prueba de fuego" del 31 de marzo, la respuesta ante una emergencia no se deja esperar. No obstante, de acuerdo con el parecer generalizado de los participantes, existe una asignatura pendiente que es fundamental para evitar riesgos y comprobar que la maquinaria funciona: los simulacros. Éste es un buen instrumento para limar posibles fallos estructurales y evaluar la interrelación administrativa ante una situación de urgencia.

Prevención y planificación

Pilar Merino recalcó que es fundamental que los poderes públicos estudien los riesgos y, sobre todo, que puedan prevenirlos y añadió que uno de los medios más eficaces para evitarlos es el simulacro.

Expuso que el Estado establece un marco básico normativo y que el Plan Territorial de Emergencias de Canarias (Plateca) especifica los fenómenos naturales ante los que la Comunidad Autónoma se muestra más vulnerable. Al respecto, reseñó que ya en 1810 se vivió en la Isla una riada que se cobró 300 vidas y que ese precedente es sólo uno más de una lista de catástrofes por fuertes lluvias en la historia reciente del Archipiélago.

"Hay unos peligros inherentes a la idiosincracia de las Islas y ante ese tipo de fenómenos meteorológicos hay que estar prevenidos de la forma más efectiva para que no se conviertan en una hecatombe, como en el pasado", afirmó.

En Tenerife se ha tenido la posibilidad de poner en práctica los planes, el de Santa Cruz se homologó 12 días antes de las lluvias torrenciales y permitió que el alcalde, Miguel Zerolo, se pusiera al frente de todos los recursos disponibles.

Esa experiencia ha supuesto un catalizador para avanzar en acciones dirigidas a perfeccionar el conocimiento de la población sobre las medidas que se deben adoptar y cómo actuar en un caso de emergencia, porque en esas circunstancias todos deben colaborar, según coincidieron en afirmar los presentes.

El gerente del Consorcio Insular de Bomberos comentó que es importante diferenciar entre lo que es una urgencia y los daños materiales. "La situación de emergencia es cuando existen vidas en peligro y para eso sí estamos preparados", aseveró.

Kalitovics destacó que la creación del Consorcio ofrece la posibilidad de movilizar todos los medios de la Isla para cubrir una emergencia en una localidad y además permite abordar circunstancias distintas a las producidas por fenómenos naturales, como las urgencias químicas.

Catálogos de recursos

Calificó de "envidiable" el operativo existente de bomberos y servicios sanitarios y realizó un llamamiento a la tranquilidad, dirigido a la población. Subrayó la importancia de tener al día los catálogos de recursos y medios, al ser la única forma de saber exactamente la capacidad y las disponibilidades reales.

Mostró sus dudas sobre la máxima de que a más medios mejor respuesta y comparó las repercusiones del temporal en Alemania, donde existe 1 bombero por cada 150 habitantes, con las de Tenerife, donde la proporción es de 1 por cada 2.400 personas.

Sebastián Martín indicó la necesidad de "profundizar en la planificación en el ámbito local" y agregó que las municipios con más de 25 mil habitantes están obligados a tener sus planes de Protección Civil.

Esta prerrogativa se cumple en "prácticamente todos los municipios", se encargó de aclarar Antonio Guerra, quien añadió que, sin embargo, falta actualizarlos.

El responsable de Protección Civil del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife explicó que la acción del voluntariado es muy importante, pero matizó que nunca puede sustituir a los propios medios o ser el único efectivo existente en un municipio.

El Centro de Coordinación Municipal para casos de emergencias se ha activado hasta 24 veces desde el 31 de marzo hasta hoy por avisos de prealerta y alerta, así como por el único de alerta máxima que se recibió en la madrugada del día 13.

Lagunas normativas

Martín criticó la incapacidad en el ámbito local de desarrollar algunos instrumentos ante la existencia de "lagunas" en el marco normativo del Estado. Al respecto, señaló que "no se ha elaborado el plan estatal de inundaciones ni la norma básica donde se establezca la autoprotección de obligado cumplimiento y faltan reglamentos de inspección".

El técnico en Seguridad y Emergencias del Ejecutivo Autónomo hizo hincapié en el grado de profesionalización que se ha conseguido en Canarias en un breve plazo de tiempo, gracias a la formación continuada. Insistió en la necesidad de evitar los espontáneos y en que los voluntarios se formen en cursos especializados.

Guerra manifestó que la coordinación entre las distintas administraciones con competencias en la materia ha progresado, aunque reconoció que "cuando llega la situación de emergencia hace falta limar algunos aspectos" que se podrían solventar con los simulacros. En este sentido, abogó por las simulaciones en tiempo real, porque, al igual que opinó Kalitovics, consideró que se puede caer en un uso propagandístico de las mismas.

Su filosofía es que "Protección Civil somos todos" y la población debe estar preparada ante las emergencias.