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"Que el futuro beneficie a todas las familias"

El Rey, en su tradicional mensaje navideño, dirigido a todos los españoles, abordó los temas que considera tienen mayor importancia para el momento que vive el país.

EFE, Madrid
26/dic/02 14:09 PM
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El Rey, en su tradicional mensaje de Navidad, envió su apoyo y su afecto a las "numerosas familias" que sufren los daños causados por el petrolero "Prestige", y reiteró su deseo de que "todos unidos seamos capaces de poner fin cuanto antes a esta calamidad".

En su discurso navideño, Don Juan Carlos pidió también a los españoles la "plena confianza en el futuro" que "puede y debe" tener un país como España, que ha sabido "realizar transformaciones históricas", para afrontar ahora los cambios y transformaciones que vive un mundo "que se mueve cada vez más por estímulos globales".

Como ha venido haciendo a lo largo del año, el Rey expresó su condena a la actividad "rotundamente inmoral" del terrorismo, en un discurso dedicado a repasar la vida de España en este año 2002 que termina.

Reclamó el Rey solidaridad y ayuda para las personas más desfavorecidas de la sociedad, como aquellas que están atrapadas por drogodependencias, o quienes padecen discapacidades, y también recordó el deber de protección para "los menores y mujeres que sufren abusos y malos tratos".

Las palabras de Don Juan Carlos incluyeron muy directas llamadas para que la sociedad preste "aún mayor atención" a la juventud, y no desperdicie el saber de quienes "acumulan mayor experiencia".

"Esta juventud es nuestra esperanza y nuestro futuro", afirmó el Rey al aludir a la "juventud generosa" que ayuda a los más necesitados, integra numerosas ONG en todo el mundo, o "está ofreciendo su esfuerzo personal" en Galicia.

Capital humano

Pero también dio un toque de atención a las edades en que las empresas están jubilando a sus empleados al aludir a "los ciudadanos de edad con excelente formación y experiencia", y dijo que "sería un derroche prescindir de ese capital humano y de los grandes servicios que pueden prestar".

El Rey, desde un salón del palacio de la Zarzuela, sentado junto a un árbol decorado con motivos navideños y un Nacimiento, dirigió "a todos los españoles" el más personal de todos los discursos que pronuncia cada año.

La defensa y conservación del medio ambiente, "un legado único e irrepetible, fuente de vida y progreso, que tenemos la obligación de transmitir a las futuras generaciones", ocupó parte destacada de su alocución.

"El desastre ocurrido en Galicia - afirmó - nos enseña que esta debe ser una de nuestras principales preocupaciones".

El Jefe del Estado anticipó un claro elogio a la Constitución, que en 2003 cumple su vigésimo quinto aniversario, que "nos ha aportado un modelo equilibrado de convivencia" y garantiza "los derechos y libertades de todos los españoles por igual".

Esa Constitución, añadió, "legitima a la sociedad democrática para combatir toda actividad terrorista" dentro del Estado de Derecho.

"No nos cansaremos de decir que el terrorismo no tiene justificación; es un crimen cobarde y un secuestro de las libertades", dijo el Rey.

A las víctimas del terrorismo, que han sufrido un "desgarro despiadado", Don Juan Carlos envió su afecto y el de su familia, para a continuación expresar su "gratitud profunda" a los miembros de las fuerzas de seguridad "que dedican sus vidas a velar por nuestros derechos y libertades".

Aludió el Rey a las dificultades que ha atravesado este año la economía mundial, y tras afirmar que la economía española "ha podido amortiguar los efectos de la situación internacional", se mostró "consciente de las incertidumbres económicas que aún llegan a muchos hogares" y añadió que el futuro "pueda registrar pronto una mejoría significativa que beneficie a todas las familias".

En ese terreno, expresó el deseo de que España sea un país "cada vez más equilibrado y justo" en los distintos aspectos sociales, y recordó que la vivienda, es "una aspiración particularmente sentida por tantos jóvenes".

"Seamos cada vez mas solidarios", pidió también Don Juan Carlos para recibir a quienes "llegan a nuestro país en busca de mejores oportunidades económicas y sociales", que han de encontrar en el sistema democrático español unos valores "que está llamados a disfrutar, respetar y asumir".

No olvidó el Rey apuntar "la atención que una sociedad como la nuestra debe prestar a sus mayores", si bien "tenemos la fortuna de contar todavía con muchas familias que tienen a su cargo personas mayores".

En el capítulo internacional, recordó el Jefe del Estado que la cooperación es "hoy indispensable" para poder "reaccionar adecuadamente ante acontecimientos que tiene lugar no solo en España sino en el exterior", y que influyen de forma directa o inmediata a nuestros intereses".

En ese apartado de asuntos que requieren de la cooperación y "repercuten en nuestra vida diaria" citó el Rey el terrorismo, determinadas crisis políticas y económicas, o "situaciones que afectan a nuestra seguridad, que tienen lugar mas allá de nuestras fronteras".

Mostró también Don Juan Carlos su satisfacción por la "capacidad y buen hacer" demostrado por España en su tercera presidencia de la Unión Europea.

En ese contexto, se refirió a la importancia de la puesta en circulación del euro y a la "decisión histórica" de ampliar la UE, algo que plantea "importantes oportunidades que, sin duda, sabremos aprovechar".

El Rey cerró su alocución anual con el recuerdo de los españoles que viven fuera del país, y también con la expresión de la confianza de la Corona "en el gran potencial de España y de todos y cada uno de sus ciudadanos".