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CEDE el ala del Auditorio

Aunque su propia morfología longitudinal está concebida para describir un pronunciado arco, la caída experimentanda en los últimos días ya resulta apreciable a simple vista.

EL DÍA, S/C de Tenerife
28/dic/02 12:11 PM
Edición impresa

La cubierta del Auditorio de Tenerife y en concreto la pieza del ala, el elemento más representativo y singular del edificio, está cediendo.

Aunque la propia morfología longitudinal de esta estructura se ha concebido para describir un pronunciado arco, la caída que ha experimentando el extremo más apuntado durante los últimos días ya resulta apreciable a simple vista y no responde, como destacaron los especialistas consultados por EL DÍA, "a un desplazamiento que pueda atribuirse a las condiciones de flexibilidad propias de este elemento arquitectónico".

El peso total del conjunto de piezas que se han ido encajando progresivamente hasta conformar la citada estructura está cercano a las 155 toneladas de "materia muerta", comentan los expertos, y en su sujección se utilizaron alrededor de dos mil metros cúbicos de hormigón armado blanco, con una especial capacidad para resistir fuertes presiones y fenómenos tan agresivos para la estabilidad como terremotos de más de seis grados en la escala Richter.

La noticia ha generado una enorme inquietud en el seno del Grupo de Gobierno del Cabildo. De hecho, los técnicos de la Corporación insular mantuvieron ayer una reunión con el grupo de arquitectos encargado de supervisar la factura de la obra para articular soluciones.

Algunas soluciones

Como primera medida, y con carácter preventivo, se ha trasladado al lugar una grúa especial que se encargará de sujetar el ala. Asimismo, también se instalará un carro de andamiaje en la base del elemento que impida un posible desplazamiento lateral.

Pero, además de las actuaciones inmediatas, los especialistas ya están barajando distintas alternativas con las que salvar el diseño original del edificio, una vez se ha descartado suprimir el elemento.

Entre ellas, la que se presume más efectiva supondría recortar la longitud del ala, siempre y cuando el arquitecto acepte tal "mutilación", o bien incorporar un elemento vertical que, a manera de escultura, sujete la estructura.

Con todo, sí parece que este contratiempo retrasará la inauguración oficial y elevará el presupuesto en, al menos, un 23 por ciento.