Santa Cruz de Tenerife

Mensaje en una botella: de Terranova a Canarias

El padre de dos niños canadienses lanzó los recipientes desde un barco y tras un viaje de algo más de un año llegó a las costas de Taganana. Una historia increíble, pero cierta.

JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tenerife
30/dic/02 21:20 PM
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Emérita salió una tarde cualquiera de hace dos meses a caminar, como hace cada día después de comer, por la playa de Tachero, en la costa de Taganana. El destino le reservaba un encuentro inesperado. En la arena, cerca de la orilla, encontró dos botellas de plástico, características de las bebidas energéticas, atadas con un pedazo de cuerda y en su interior dos cartas en inglés. Pese a haber pasado once años trabajando allí, no entendía el idioma, así que las llevó al colegio de Almáciga donde, con ayuda del profesor de inglés, se pudo leer el mensaje.

Las misivas eran de similar formato y estaban escritas por dos hermanos de Terranova (Canadá), Andrew John Riggs, de ocho años, y Siobahne, de cinco. En ellas contaban que su padre, Bryan, había lanzado el recipiente desde un barco donde trabajaba como pescador cerca de Nueva Escocia y que buscaban hacer nuevas amistades.

Después de un viaje de algo más de un año y siguiendo las corrientes atlánticas, las botellas llegaron hasta la playa de Tachero y ahí se inicia la segunda parte de la historia.

Tomás Pérez Herrera es el profesor de inglés de las Escuelas Unitarias de Anaga, que abarcan siete colegios, desde Las Carboneras a San Andrés.

Junto a su auxiliar, Patrick Dennis, y la directora del colegio de Taganana, María Ángeles Claveríe, han intentado que hubiera un final feliz en el cuento, invitando a esta familia a Tenerife e intercambiando cartas con los niños santacruceros.

Sin embargo, el golpe fue tremendo tras el primer y único contacto, realizado por teléfono. La niña, Siobhane, había fallecido en el tiempo transcurrido entre el lanzamiento y la llegada de las botellas.

Ante el impacto emocional, pensaron dejarlo todo, pero el interés y la emoción de la madre, Carol Ann, les dio las fuerzas para seguir.

Después de ese primer y terrible contacto, la intención fue establecer otro a través de Internet, pero no fue posible y ahora lo que se ha hecho es mandar una carta y postales con motivos canarios. Además se envió una felicitación en inglés y en español al niño que, según la carta, cumplía años en diciembre.

Aprovechando la llegada de las botellas, las Escuelas Unitarias de Anaga han puesto en marcha actividades con chicos de segundo y tercer ciclo: redacciones, situar el lugar en un mapa, puestas en común entre Terranova y Taganana, (por ejemplo, los accidentes geográficos costeros abruptos) imaginar cómo son y cómo viven los niños de allí, o interpretar el inglés a través de las cartas. La idea es realizar gestiones para que la familia pueda viajar a Tenerife y conocer Taganana. Los profesores esperan una respuesta para enviar un álbum en el que mostrar cómo es el pueblo y realizar un intercambio epistolar. Además, ya que la familia ha sufrido esa desgracia, van a intentar invitarles y para ello se dirigirán a las instituciones y al sentimiento de los chicharreros. Allá, en Newfoundland, muy cerca de la Península del Labrador, y donde no hace mucho tiempo Canadá y España libraron la famosa guerra pesquera del fletán, esperan Andrew John, Carol Ann y Bryan, junto al espíritu de la desaparecida Siobahna.