Santa Cruz de Tenerife

"No jueguen con fuego"

Es un dicho viejo que las madres, siempre tan sabias, solían transmitir a sus hijos para que fueran prudentes. La Policía Local ha detectado durante estas Navidades la proliferación y venta de productos pirotécnicos que, además de ser ilegales , causan un gran sobresalto a los transeúntes.

EL DÍA, S/C de Tenerife
2/ene/03 21:23 PM
Edición impresa
EL DÍA, S/C de Tenerife

La Policía Local de Santa Cruz ha detectado la venta ilegal de productos pirotécnicos en la ciudad durante estas fiestas, por lo que ha procedido a levantar acta a los vendedores.

En varios de estos casos, se ha dado la circunstancia de que los establecimientos no estaban autorizados para comercializar esos artefactos, mientras que en otros se ha levantado acta por venderlos a menores de edad. Estas actuaciones se engloban en las gestiones que la Policía Local está desarrollando con especial incidencia en estas fechas navideñas.

El ayuntamiento recuerda que la normativa referente a la venta de productos pirotécnicos es muy concreta y no permite su venta si no se trata de establecimientos con licencia para tal fin.

La ley es clara en este aspecto y la Subdelegación del Gobierno dio a conocer una circular, con fecha de 16 de diciembre pasado, en la que se prohibe taxativamente la venta de este tipo de productos a menores de 8 años, además de limitar las cantidades a suministrar en cada compra.

Entre 8 y 14 años sólo se podrán adquirir artificios de la clase I, es decir, con riesgo muy reducido y pensados para ser utilizados en áreas confinadas, incluyendo el interior de edificios y viviendas.

Las personas con edades entre 14 a 18 años únicamente podrán adquirir artificios pirotécnicos de clase I y II. Esta última se refiere a los de riesgo reducido, pensados para ser utilizados al aire libre en áreas confinadas.

Por último, los artefactos de clase III sólo pueden ser expedidos a mayores de edad. En este apartado se incluyen los que presentan un riesgo medio y pueden ser utilizados al aire libre en áreas amplias y abiertas. Resulta evidente que estas normas no se cumplen por parte de la ciudadanía. Todos estamos cansados de ver a adolescentes e incluso niños con este tipo de productos en las manos causando molestias a los vecinos de la Capital y no sólo a los que padecen del corazón que esos sí que lo llevan bastante crudo con estos "piro...". Lo dicho: no jueguen con fuego.