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La primera canaria de 2003 nació en el HUC con las campanadas

La pequeña pesó 3.125 gramos y es la segunda hija de Eva Belén Pérez, una enfermera de 28 años, y Máximo de Luis, taxista. La niña vino al mundo mientras discurrían los primeros instantes del nuevo año.

EL DÍA/EFE, S/C de Tenerife
2/ene/03 21:24 PM
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El primer nacimiento en los hospitales públicos de la Comunidad Autónoma de Canarias se produjo durante el primer minuto del 2003, cuando una niña que pesó 3.125 gramos llegó al mundo en el Hospital Universitario de Canarias (HUC), en Tenerife.

La pequeña, que se llama Andrea, nació a los treinta segundos del año, y es la segunda hija de Eva Belén Pérez González y Máximo de Luis Pacheco, vecinos del municipio de La Orotava.

La madre, de 28 años de edad y enfermera de un despacho médico privado, sintió las primeras contracciones en torno a las nueve de la noche, mientras degustaba la cena de Nochevieja en casa de sus padres. Pasados escasos minutos de las diez, ingresaba en el "Universitario" acompañada por su marido, un taxista de 31 años.

Apenas dos horas después, daba a luz a Andrea, tras una rápida dilatación y de forma completamente natural, en el preciso instante en el que el año 2002 se despedía con el sonar de las doce campanadas.

Eva Belén Pérez, que a mediodía de ayer se sentía aún embargada por la emoción de haber dado a luz a la niña, manifestó a EL DÍA sentirse muy feliz. "Estoy encantada con ella, se parece mucho a su padre y es idéntica a su hermano Darío", dijo.

"Fue todo muy rápido y afortunadamente salió bien", añadió la joven madre, que salía de cuentas precisamente el 1 de enero, por lo que el nacimiento se produjo con una puntualidad exquisita.

Acontecimiento familiar

En cuanto a su estado de ánimo, declaró sentirse "muy tranquila porque ya tengo otro niño, pero no pienso tener ninguno más".

Por su parte, el padre manifestó que "con las mismas campanadas nacía la niña, por lo que después celebramos una doble fiesta, el Año Nuevo y el nacimiento de Andrea".

En cuanto a la fecha del parto, señaló que en más de una ocasión le comentaron la posibilidad de que fuera el primero de 2003. "No eran más que bromas - dijo - , pero al final ha sido verdad".

Las dos abuelas, Encarnación y Concepción, tuvieron la oportunidad de ver a su nieta al poco tiempo de venir al mundo, un acontecimiento que ha llenado de satisfacción también a sus dos abuelos, Máximo y Manolo. El resto de la familia conocía la feliz noticia a las pocas horas, porque, según el padre, "se extendió rápidamente".