Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:
Rescatan a un trabajador atrapado en una pala mecánica en Güímar leer

Los VÁNDALOS de siempre

Algunos no saben divertirse y para muestra un botón. En la noche del día primero de enero apareció rota en cinco pedazos una de las conchas de la escultura central de la plaza Weyler. Allí mismo apareció una gran piedra, de unos tres kilos, que pudo ser la que utilizaron los autores para destrozar esta pieza de mármol de Carrara.

EL DÍA, Santa Cruz de Tenerife
3/ene/03 21:26 PM
Edición impresa

La ciudad ha estrenado el año con esculturas rotas, fruto de actos vandálicos de algunos desaprensivos que no saben divertirse sin hacer daño.

El pasado miércoles, la Policía Local de Santa Cruz, detectó, a las 20:10 horas, que una de las conchas de la fuente central de la plaza Weyler estaba rota por la mitad, con cinco pedazos de la misma en su interior, junto con una gran piedra, que podría ser la que utilizaron los autores para realizar el destrozo.

En ese momento, los agentes locales avisaron a la empresa encargada del mantenimiento de los monumentos de la capital, con el fin de conservar las muestras del cambio urbanístico que experimentó Santa Cruz en el siglo XIX.

Esta fuente, de mármol de Carrara, forma parte del patrimonio tinerfeño. Se instaló en 1901 en el centro de esta glorieta, de planta cuadrada. De esta forma se cambió por completo la fisonomía de la zona, haciendo que la plaza fuera uno de los ejemplos más emblemáticos de la sociedad decimonónica.

El agua brota de un pedestal, que deja de cumplir su función sustentadora para convertirse en surtidor. En el nivel superior aparecen dos jóvenes portando guirnaldas de flores con un delfín a los pies del que también brota el agua. Asimismo, el conjunto escultórico se completa con cuatro infantes, uno en cada esquina, por los que también discurre el agua.

El área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Santa Cruz encargó un estudio para llevar a cabo la limpieza de las fuentes capitalinas, que se encuentran dañadas, tanto por los agentes externos e inclemencias del tiempo, como los excrementos de las palomas que merodean por el entorno.

Por otra parte, tal y como refleja la imagen que aparece en la fotografía inferior, así quedó la puerta de una perfumería situada en la calle Doctor Allart después de la acción de los vándalos en la primera noche del 2003. Una piedra de considerable tamaña impactó contra la luna del escaparate y causó este boquete de unos veinte centímetros de diámetro. Sin comentarios.