Sucesos

Absuelto en un caso de accidente laboral porque recomendó el uso de casco y cinturón

El encargado de una obra en Icod de los Vinos falleció al caer desde un andamio situado a a una altura de cinco metros del suelo, cuando intentaba colocar losas de granito de 43 kilos. El suceso ocurrió el 29 de diciembre de 1997.

EL DÍA, S/C de Tenerife
7/ene/03 9:57 AM
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El Juzgado de lo Penal número Uno de la Capital tinerfeña ha absuelto a A.M.R., administrador de una compañía de construcción, de un delito de homicidio por imprudencia y otro contra el derecho de los trabajadores por la muerte de un albañil en 1997, cuando cayó de un andamio en Icod de los Vinos sin llevar casco ni cinturón de seguridad.

Según consta en la sentencia, "el día 29 de diciembre de 1997, una compañía mercantil cuyo administrador es A.M.R., estaba realizando una obra de cuatro plantas en Icod de los Vinos, siendo el promotor de la misma J.A.M. En las primeras horas de la tarde - después del almuerzo - , A.J.L.G., encargado de la obra y albañil de experiencia, instaló, junto a otro compañero, un andamio marino, formado por cuatro vigas de unos cuatro metros de largo y un metro de ancho, con barandillas, que sujetaron a la pared mediante clavos amarrados a ambos extremos con cable de alambre".

El texto sigue relatando que "sobre las tres de la tarde, A.J.L.G., previa comprobación de su estabilidad, comenzó a trabajar sobre el referido andamio, sin hacer uso del casco ni del cinturón de seguridad, que se encontraban disponibles en la obra y cuya obligatoriedad de uso había sido informada por el administrador de la empresa. En el momento en que se encontraba portando losas de granito de unos 43 kilos de peso que debía colocar en la fachada del edificio (sobre las 16,40 horas), el andamio cedió hacia afuera, cayendo A.J.L.G. al vacío desde una altura aproximada de cinco metros, produciéndole lesiones de gravedad que ocasionaron su fallecimiento".

En relación con la imputación al acusado de una imprudencia con resultado de muerte, "se debe tener en cuenta que el acusado, según manifestaron la totalidad de los testigos y él mismo, no presenció la colocación del andamio pues cuando visitó la obra por la mañana, éste no estaba colocado".

Asimismo, se hace referencia a que "teniendo en cuenta la condición de jefe o encargado de la obra del fallecido y que él mismo colocara el andamio y, en consecuencia, valoró el riesgo existente y no adoptó medidas de protección alguna de las que disponía, al encontrarse trabajando a escasos metros del suelo, podemos concluir que el acusado no incurrió en imprudencia alguna, ya que había proporcionado a sus operarios las medidas de seguridad, les había hecho las advertencias precisas sobre la necesidad de su uso y especialmente al fallecido, como encargado de la obra, debiendo la víctima haber velado por su seguridad y por la del resto de los operarios".

El Ministerio Fiscal consideró que no existía delito alguno contra el derecho de los trabajadores ni de delito de imprudencia con resultado de muerte. Por su parte, la acusación particular solicitó la condena a seis meses de prisión y seis meses de multa con una cuota diaria de 18,03 euros, mientras que la defensa estimó que procedía la libre absolución.