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EDITORIAL

- Paro y superpoblación- Asuntos para no olvidar


12/ene/03 12:11 PM
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DOS PROBLEMAS, posiblemente emparentados entre sí, sacuden a estas Islas Atlánticas cada vez más denostadas: el incremento de la tasa del paro y la llegada de inmigrantes, tanto clandestinos como legales. Nuestros mandatarios autonómicos aseguran que se está creando suficiente empleo, pero estiman que el flujo incesante de personas desbarata cualquier previsión, lo cual, en su opinión, requiere un control para evitar el aumento desenfrenado de la población.

Canarias cerró el año 2002 con un incremento del paro del 8,08 por ciento, por lo que la tasa de desempleo se sitúa en el 11,09 por ciento de la población activa, una de las más altas del país. ¿Por qué las inversiones multimillonarias no han surtido efecto? La Consejería del señor Morales tiene la palabra y los instrumentos necesarios para poner fin a esta tendencia alcista. Las previsiones económicas, además, no son muy halagüeñas y el Gobierno debe afrontar con valentía esta cuestión. Hace pocos días nos visitaba el ministro Zaplana para firmar el II Plan Integral de Empleo de Canarias, que puede convertirse en la herramienta idónea para romper el ciclo, pero, ojo, el I Plan no obtuvo grandes resultados. Ahí están las cifras. ¿Se habrá previsto en esta segunda edición la entrada masiva de trabajadores al Archipiélago? Mucho nos tememos que no.

Mientras tanto, la población residente no nacida en Canarias alcanza ya la cifra de 300 mil personas, según el diagnóstico sobre inmigración del comité de expertos reunido las últimas semanas en las Islas y que ya ha culminado su informe, que indica que en una década se ha equiparado el número de extranjeros y de peninsulares que ha llegado a Canarias. Otro dato aportado por el mismo grupo: el Archipiélago recibió en 2002 al 59 por ciento de los "sin papeles" detenidos en España. El panorama se antoja desolador y el propio comité de expertos ha mostrado su preocupación.

Lo hemos dicho numerosas veces: la capacidad de carga de las Islas tiene un límite y no sería aconsejable rebasarlo, por las perniciosas consecuencias que pudiera tener. Pero establecer barreras a la entrada de ciudadanos "legales" es imposible. Ahí están los cupos aprobados por el Estado cada año para la regularización de extranjeros o las leyes comunitarias, que permiten a los trabajadores moverse libremente por toda la Unión. Sí se puede "meter mano" a la llegada de clandestinos, con ayudas a los países de origen y con una impermeabilización de la línea que nos separa de Marruecos.

Visto lo visto, el futuro es desalentador por las repercusiones que la masificación puede tener para el territorio y para nuestra propia economía.

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Asuntos para no olvidar

* La Unión Europea ha decidido mantener el nivel de ayudas del Régimen Específico de Abastecimiento (REA) para Canarias en su montante global durante un año. Buena noticia para las Islas, tras una dura negociación, porque se traduce en un mantenimiento de los precios de ciertos productos y porque ya no peligran miles de puestos de trabajo que se iban a quedar en el aire. No obstante, la decisión definitiva se tomará a final de 2003. Esperamos noticias.

* ¿Cuántos años llevamos con el proyecto de remodelación de la Plaza de España de Santa Cruz de Tenerife y de la zona portuaria? Va siendo hora de que se inicien las obras para que los ciudadanos puedan disfrutar de este espacio en el corazón de la Capital, y para que desaparezcan los tinglados y las carpas que tanto lo afean. Los tinerfeños así lo merecen y lo esperan.

* La campaña de Navidad y Reyes ha dejado al comercio tradicional del área metropolitana y de otros puntos de la Isla, como Puerto de la Cruz, "a dos velas". Caídas de hasta un 40 por ciento en las ventas han encendido la luz de alarma en el sector. El lógico y lícito empuje de las modernas grandes superficies y la crisis económica pueden ser algunas de las causas. La solución es competir con mayores y mejores armas, y ahí las autoridades tienen algo que decir. A ver si las rebajas se convierten en un bálsamo.

* La futura Ley de Vivienda de Canarias obligará a los promotores de grandes establecimientos turísticos a construir edificaciones protegidas para satisfacer la demanda de la población de servicios. Está claro que el crecimiento no cesará.

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EL GOBIERNO del Estado sigue sin decidir si incluirá a Santa Cruz de Tenerife en la Ley de Grandes Ciudades. La introducción o no depende del número de habitantes de la Capital y no se tendrá en cuenta la formación del área metropolitana ni que Santa Cruz es cocapital de la Comunidad Autónoma. ¿Figurará Las Palmas y se marginará, una vez más, a la Capital tinerfeña? Porque, como recordarán, en el primer borrador de la normativa, presentado en el Senado, no figurábamos. Confiemos en las gestiones de nuestros representantes municipales e insulares, que pronto se reunirán con el ministro, para evitar este nuevo escarnio.

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