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ANTONIO GARCÍA-ESCÁMEZ Gª.-RAMOS LICENCIADO EN CIENCIAS QUÍMICAS E HIJO DEL CAPITÁN GENERAL FRANCISCO GARCÍA-ESCÁMEZ E INIESTA

"Mi padre vislumbró el futuro de Canarias"

Afirma que le parece "incomprensible" cómo su padre pudo realizar en tan poco tiempo tantas obras sociales, públicas, turísticas, hidráulicas y de desarrollo de la agricultura.

EL DÍA, S/C de Tenerife
12/ene/03 21:51 PM
Edición impresa

Antonio García - Escámez Gª. - Ramos nació en Huelva, pero vive en Canarias desde 1940. Asegura que no quiere presumir de padre, ni de sí mismo, pero, a sus 71 años, a este licenciado en Ciencias Químicas aún se le ilumina el rostro cuando tiene que hablar de su progenitor, el capitán general Francisco García - Escámez e Iniesta, jefe del Mando Económico de Canarias tras la breve etapa del general Serrador.

- Es normal que haya contado la historia de su familia muchas veces. ¿Puede hacerlo una vez más?

- Mi padre llegó a Las Palmas en 1940, como gobernador militar, en un momento en el que el general Serrador ya era un hombre bastante mayor. Francisco Franco tenía en cuenta que las Islas estaban lejos de la Península, que España había pasado por una guerra civil y que el desarrollo del país quedó impedido también por la segunda Guerra Mundial. En ese contexto, en el que Europa entera se moría de hambre, Franco pensó que a Canarias había que ayudarla como fuera, para lo que ideó una especie de gobierno autónomo, el Mando Económico de Canarias, un aglutinante de exportaciones e importaciones que necesariamente precisaba de un jefe que lo gestionara desde las Islas. El primero en asumir el cargo fue Serrador y, a su muerte, se envió un gobernador militar a Las Palmas: mi padre.

- ¿Quién era su padre en aquel entonces?

- Justamente el hombre joven y de confianza que Franco necesitaba para aquella labor, ya que se trataba de un trabajo muy difícil y era necesario que el designado fuese una persona adicta a Franco en el sentido de rectitud moral y, sobre todo, honestidad en la gestión de los fondos económicos. Al morir Serrador a consecuencia de una enfermedad, automáticamente, y como mi padre había contribuido al impulso del Mando Económico, pasó a ocupar el puesto.

- ¿Cómo definiría la tarea desempeñada a partir de entonces por su progenitor?

- Realmente, me parece incomprensible cómo en tan poco tiempo este hombre pudo hacer la labor que hizo, tanto en Canarias como en el África occidental. Hablamos de obras sociales, hidráulicas y públicas, y de un importante impulso al desarrollo del turismo y la agricultura.

- Pero, ¿usted lo considera un visionario?

- Sí que era un visionario. Por ejemplo, fue de los primeros en plantearse por qué no venía el turismo, no ya extranjero, sino peninsular a Canarias. "Para que vengan, lo primero que hay que hacer es disponer lugares agradables", pensó, e impulsó a través del Mando Económico el hotel Santa Catalina y el Mencey, así como los paradores de La Palma, Lanzarote y Fuerteventura. El Mando también restauró el hotel Taoro. Hasta ese momento, por ejemplo, aquí había un hotel, el hotel Camacho, junto a la iglesia de San Francisco, y el hotel La Orotava, en el actual edificio Olympo. Sí creo que mi padre vislumbró el futuro de Canarias; tampoco salía una exportación del Archipiélago sin su firma y administraba íntegramente, junto a su equipo de consejeros, el dinero de todas las obras.

- ¿Qué vestigios pueden dar fe en la Isla de aquellos tiempos de guerra para quienes no la han vivido?

- En la segunda guerra mundial se fortificaron todas las costas de las Islas, lo que aún se constata con los nidos de ametralladoras que se observan en Tenerife desde San Andrés, una obra que, por cierto, tuvo que hacerse en seis meses.

- Quienes no conocieran a su padre podrían tener de él una imagen centrada sólo en su faceta de militar. ¿Qué recuerda de su padre en la vertiente humana?

- Aunque cononzco a mi padre más bien de oídas, ya que murió cuando yo tenía 19 años, puedo contarle que era un hombre que se levantaba a las 8:30, se iba al despacho, salía a las 14:00, dormía una pequeña siesta y volvía a su trabajo a las 16:00 hasta la noche. Mi padre llegó aquí muy joven, con 47 años, de modo que también lo recuerdo asistiendo a los bailes populares de la barriada o al canódromo. Tenía mucha vida. Era, sobre todo, un hombre muy campechano y popular.

- Que ostentase un cargo de tal importancia, ¿le suponía un obstáculo para sus relaciones con los vecinos y allegados? ¿Era humilde?

- Sí, se relacionaba mucho con la gente. Incluso acudía a una tertulia cuando salía un poco antes de la oficina. No bebía nada, excepto, como buen andaluz, una copa ocasional de Tío Pepe. Tenía unas ganas tremendas de vivir. Siempre me acuerdo de la anécdota de un amigo suyo, que en una ocasión se encontraba deprimido, y de cómo
ANTONIO GARCÍA-ESCÁMEZ Gª.-RAMOS LICENCIADO EN CIENCIAS QUÍMICAS E HIJO DEL CAPITÁN GENERAL FRANCISCO GARCÍA-ESCÁMEZ E INIESTA