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"La inmigración crea un mercado electoral que ha atrapado a algunos partidos"

El catedrático de Geografía Humana de la ULL Juan Francisco Martín advierte de los "efectos perversos" de pactar sobre este asunto, que a la larga "fuerzan al discurso ambiguo".

DAVID FUENTEFRÍA, S/C de Tenerife
14/ene/03 21:56 PM
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Juan Francisco Martín Ruiz, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna (ULL) y director de la tercera edición del seminario "La Universidad opina", dedicado en esta ocasión a la inmigración en Canarias, dijo ayer a EL DÍA que los pactos políticos como el firmado entre las distintas fuerzas canarias sobre este asunto "traen consigo efectos perversos porque a la larga muchas cuestiones se miden desde la perspectiva electoral, y si por ejemplo hay un partido que efectúa un planteamiento, otro, que sabe que si opina de forma diferente puede alejar votos, termina viéndose forzado a matizar las cosas, a no plantear otras que son evidentes o a hacer discursos ambiguos. Un mercado electoral en torno a la inmigración, en suma, en el que algunos partidos canarios están atrapados".

Según Martín, los partidos "tienen miedo a perder votos si se oponen de forma frontal a la opinión generalizada de un crecimiento desaforado de la población de Canarias, cuando en realidad habría que perder el miedo al debate". Además, "para aplicar ciertas políticas sociales y económicas se busca a expertos que puedan verificar sus consignas, no a quien les es incómodo. Unas consignas que pueden ser incluso electorales, por mucho Pacto que se firme", aseguró. El catedrático mantiene que el tratamiento político y mediático con que se está abordando el fenómeno de la inmigración ilegal, "es muy desmesurado", y que "se está sacando de contexto y de quicio, porque, a pesar de que hay que planificar bien las entradas, se está exagerando sólo uno de los problemas demográficos que tiene la población canaria, cuando tanto o más grave es que los jóvenes canarios no tengan, todavía, la formación para competir en el mercado de trabajo con los inmigrantes cualificados que llegan de Europa, la Península o incluso de América Latina, y más en un modelo de desarrollo turístico capitalista terciario, el que se da en Canarias, que está creando una tasa de desempleo estructural muy elevada".

Ese desempleo "no va a bajar del 10 por ciento, y eso sí que es grave, con inmigración o sin ella", augura. El fenómeno se explica, según Martín Ruiz, en el hecho de que "los trabajadores que se emplean en actividades terciarias (comercios, restaurantes) lo hacen a veces con unas condiciones tan precarias que se fuerza ese desempleo estructural, esa movilidad de un trabajo a otro".

Respecto a la ponencia pronunciada ayer en el seminario, "El modelo migratorio canario en el contexto español: inmigración y crecimiento demográfico", Juan Francisco Martín señaló que, en Canarias, dicho modelo viene dado por una combinación de pautas que se alternan en el tiempo, en primer lugar porque el Archipiélago es un "cruce de caminos" que centró una confluencia de flujos, y el hecho de que este proceso ha convertido a Canarias, cuando su estructura económica era frágil, en un lugar de fortísima emigración, hacia América (Cuba y Venezuela, sobre todo) y a África, esta última menos conocida pero no menos importante en cuanto a flujo, "que dura hasta los años 60 y 70".

Este proceso, recuerda, "sirvió como válvula de escape a un crecimiento demográfico explosivo y de ahorro de remesas de capital, aunque el otro proceso, el de quienes fueron a Venezuela, tuvo un efecto más duradero, lo que supuso rupturas en las familias, un retraso de la edad de entrada en el matrimonio y una bajada de la natalidad que ya planteó un problema prematuro de envejecimiento demográfico a La Gomera, La Palma, El Hierro y el interior de Tenerife, en tanto que la emigración hacia África Occidental, dada la proximidad de territorios, la hacía más de tipo golondrina (ida y vuelta frecuente), lo que evitó las citadas rupturas".

Repercusiones

"Las repercusiones de todo ello afectan aún a la dinámica y estructura demográfica actuales de las Islas, es decir, que las Canarias occidentales están envejecidas y su natalidad es baja por la emigración del pasado, mientras que las Islas orientales, a pesar de que su natalidad ha descendido también, no lo ha hecho al mismo ritmo por la peculiaridad de su proceso", dijo Martín.

Así, Lanzarote y Fuerteventura tienen una natalidad más elevada que las del resto del Archipiélago. Con todo, los efectos de la inmigración hoy no son más importantes en la estructura dinámica de la población que los del cambio en las pautas migratorias de Canarias, es decir, "que los efectos actuales del fenómeno de inmigración en las Islas no se notan aún ni en la dinámica ni en la estructura poblacional, ya que ni ha aumentado la natalidad por su causa ni ha contribuido a rejuvenecer la estructura", explicó.

Todo ello puede empezar a notarse sólo a medio o largo plazo - entre 15 y 30 años - "dependiendo de la intensidad del flujo y del tipo de inmigrante".