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Por el amor de una mujer

El pasado abril, el director de Bambones recibió la llamada de una joven que quería "regalarle" a su novio su entrada en la murga de El Cardonal. Al final lo consiguió: ensayará, aunque no subirá a concurso.

EL DÍA, S/C de Tenerife
16/ene/03 22:00 PM
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Era pleno mes de abril. Los Bambones habían acabado sus actuaciones de Carnaval hacía unos días y el director de la murga, Primi Rodríguez, recibe una llamada en su teléfono móvil. Una joven desconocida para él demanda su colaboración porque quiere darle una sorpresa a su novio; pero no era un regalo cualquiera... Le cuenta: "Mi novio vive en Puerto de la Cruz y tiene un sueño: quiere ser componente de los Bambones, y cree que es imposible, pero dentro de unas semanas será su cumpleaños y quiero decirle que ha sido admitido"... Primi no se lo cree. Parece una historia más propia para el desaparecido programa de televisión "Lo que necesitas es amor". El director de Bambones le advierte a su interlocutora que todavía están recogiendo el disfraz del Carnaval del año 2002 y que es prematuro para hablar de la edición siguiente... "Ya veremos... Además, el cupo está cerrado, somos más de cincuenta. La única oportunidad sería si se quedara una plaza libre, pero no lo creo".
La joven insiste. "¿Cuándo le puedo llamar para saber si hay plazas?". "Insiste a finales de mayo y ya veremos", le responde Primi.
El director pensaba que la llamada había sido fruto de los sueños murgueros que entusiasman a muchos jóvenes cuando llega o termina el Carnaval y que se termina en un mero comentario: "El próximo año me meto en ...".
Mes de mayo, mes de flores. De nuevo, una llamada ajena a la memoria de Primi: "Yo, la chica que le llamé hace un mes, que quería regalarme a mi novio el ser componente". El director de Bambones comienza a inquietarse. Parece que la cosa va en serio y... ¡no hay plazas en la murga!
Dispuesto a pagar "Por favor, déle una oportunidad y, si no sirve, se lo dicen". Consigue así un compromiso que queda aplazado a los días previos al comienzo de los ensayos. No obstante, antes de continuar le advierte la novia: "Él está dispuesto a pagar". "Ya, pero esto es mucho dinero - responde Primi - , el disfraz sale unas 80 mil pesetas", a lo que replica su interlocutora, "mi novio pensaba que costaría unas 200 mil". Primi no consigue diezmar el interés. Llega la prueba de fuego: el día apalabrado se encuentran las partes en el local de la murga. Jonathan saluda casi con veneración a Primi, quien parece dispuesto a resolver el conflicto en un momento: "Mira, somos 60 componentes; tú no vas a subir a cantar el día del concurso porque eres nuevo"... "pero, ¿puedo venir a ensayar?", le replica.
Con este panorama, el responsable de la murga traslada la situación a la directiva. Han pasado ya casi cuatro meses y Jonathan ya ha aprendido el pasacalle bandera de este grupo: "Mi vida ser un bambón", lo que en su caso no es una frase hecha sino un sentimiento hecho canción.
Esta historia forma parte del anecdotario murguero de la próxima edición del Carnaval, y da una buena muestra de la expectación que despierta el género crítico.