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El Gobierno aprueba dos reformas que cambiarán la cuarta parte del Código Penal

Las iniciativas descansan sobre dos ejes: crea nuevos delitos y propone penas más duras para el ladrón habitual, la violencia doméstica y el inmigrante ilegal delincuente.

TIPIFICACIÓN
18/ene/03 14:10 PM
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14 nuevos delitos

La nueva regulación de penas y la tipificación de delitos hasta ahora no contemplados es el segundo eje de la reforma del Código Penal. Entre los 14 nuevos delitos figuran la sustracción de teléfonos móviles, que en la actualidad no es ni falta, la sustracción de claves de acceso a servidores de internet, el maltrato de animales domésticos, la violencia en actos deportivos, el impago de derechos de propiedad intelectual. En otros, como la pornografía infantil, el acoso sexual, el narcotráfico, blanqueo de capitales o la falsificación de moneda, se amplía el ámbito de protección.

La reforma eleva, asimismo, de tres a cinco años el tiempo máximo de reclusión para los delitos menos graves, mientras que los graves serán castigados con cinco años de cárcel en adelante y el condenado deberá cumplir "un periodo de seguridad" equivalente a la mitad de la pena para poder acceder al tercer grado penitenciario.

El anteproyecto suprime, además, los castigos de arrestos de fin de semana por su demostrada "ineficacia" y se sustituye por multas trabajo en beneficio de la comunidad, penas de prisión o la localización permanente que consiste en la colocación de una pulsera electrónica al condenado durante el tiempo que decrete el juez para que esté localizado y no pueda acceder a determinados recintos. Se endurecen, además, las penas por narcotráfico, en especial cuando se utilicen a menores de edad y disminuidos físicos para comerciar con sustancias estupefacientes.

COLPISA, Madrid

El Consejo de Ministros aprobó ayer dos anteproyectos de ley que, cuando se aprueben en el Parlamento, cambiarán el articulado de la cuarta parte del Código Penal aprobado hace siete años. Las iniciativas descansan sobre dos ejes, un paquete de medidas para combatir la inseguridad ciudadana, la violencia doméstica y los inmigrantes ilegales delincuentes y, por otra, una regulación de las penas más estricta y los nuevos delitos.

El objetivo, en palabras del ministro de Justicia, es que "el ciudadano se sienta más seguro y pueda salir a la calle con un bolso o un móvil sin que se lo roben".

El Gobierno pretende modificar 175 de los 639 artículos del Código Penal, amén de dos de la ley de Extranjería y otros dos del Código Civil, para que la sociedad vuelva a disfrutar de seguridad.

Michavila admitió que con estas nuevas medidas se dota al Código Penal de una "coherencia" que no tenía, aunque "respeta la arquitectura y el entramado" de la normativa vigente, a pesar de que el PP, en su momento, no la apoyó.

El Consejo de Ministros remitió al Consejo General del Poder Judicial y a la Fiscalía General del Estado para que emitan, con urgencia, sus informes sobre los anteproyectos para, a continuación, redactar los proyectos y enviarlos al Congreso para que también se tramiten por la vía urgente.

Michavila, tras la reunión del gabinete, señaló que se trata de una reforma "profunda, sistemática, coherente y reflexionada", aunque, a diferencia de otras reformas legales, no ha sido consultada antes ni pactada con el PSOE.

Conceptos novedosos

Bajo el epígrafe "Seguridad ciudadana, violencia doméstica e integración social de los extranjeros" se introducen dos conceptos novedosos en el Código Penal, la habitualidad y la reincidencia. Con el primero se busca impedir que los delincuentes habituales no cumplan penas por sus faltas porque están sancionadas con arrestos de fin de semana que no se cumplen. Una vez que se apruebe la reforma, el que cometa cuatro faltas en un año puede ser castigado por un delito con pena de tres a seis meses de prisión.

La reincidencia en el delito será un agravante cualificado y quien cometa cuatro delitos de la misma naturaleza en un año podrá ser condenado a la pena superior, es decir que si el castigo previsto es de seis meses a tres años de reclusión pasaría a ser de tres años a cuatro años y tres meses.

La violencia doméstica experimenta un notable endurecimiento de los castigos. Por ejemplo, la primera agresión dejará de ser una falta para convertirse en delito y el juez podrá castigar con cárcel o alejamiento a un agresor que hasta ahora quedaba impune.