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Los menores conflictivos pasarán a centros con rejas y atención psiquiátrica

El refuerzo de las medidas de seguridad, hasta ahora ilegales en los centros de protección, la obligatoriedad de los tratamientos y la especialización de los educadores son los aspectos que se reformarán de la Ley Canaria del Menor que negocian los grupos parlamentarios.

IOSUNE NIETO, S/C de Tenerife
18/ene/03 22:08 PM
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La presencia de elementos de contención más rigurosos (rejas, personal de seguridad), la formación y cualificación de los educadores y la obligatoriedad de contar con especialistas en psiquiatría definirán los nuevos centros semiabierto destinados a los jóvenes conflictivos que, declarados en protección, dificultan gravemente la convivencia en los centros que habitualmente utiliza la Comunidad Autónoma para menores.

Estos tres elementos son los ejes de la reforma de la Ley Canaria del Menor sobre la que el director general de Protección del Menor y la Familia, Francisco Candil, explicó que "lo que se pretende es lograr dentro del ámbito de la protección, centros semiabiertos, con controles más rigurosos y con las condiciones de tratamiento que requieren estos chicos".

Ejemplo para Canarias del funcionamiento de este tipo de centros serán Castilla - La Mancha y Valencia, comunidades que recientemente ha visitado el director general con el fin de conocer las soluciones que han dado para la atención a los menores que han cometido actos por los que, de no ser por su edad, tendrían que enfrentarse a la aplicación del Código Penal.

Candil precisó que los centros que se creen, en principio uno en Tenerife y otro en Las Palmas, con entre 12 y 15 plazas cada uno, contarán con elementos de contención más importantes que los existentes en los de protección - en los que son ilegales - y con un régimen semiabierto en que las salidas dependerán de las actividades programadas.

Pero, sobre todo, incidió en la importancia de los educadores, tanto en lo que se refiere a su número - se ha previsto que sean dos por menor - , como a su formación y a la estabilidad de la plantilla. "Ese es el caballo de batalla - subrayó - , no sólo aquí en Canarias, sino también en otras comunidades autónomas", lo que relacionó con los niveles de formación que requieren "niños que no han encajado en el sistema, puesto que muchos de ellos están sin escolarizar", al tiempo que aclaró que los centros no serán específicamente para menores inmigrantes.

Sobre este mismo aspecto, Francisco Candil indicó que "ya se está trabajando en ir creando los colectivos con el perfil adecuado" y avanzó que "la intención es que la Fundación Obelén (organización benéfico-asistencial especializada en la atención a menores en protección o conflicto social con sede en Guadalajara) la gestione los centros, como ya lo viene haciendo en Castilla - La Mancha, Valencia y Galicia, entre otras regiones.

Insistió en la necesidad de procurar la estabilidad de la plantilla "para lo que habrá que pagarles en condiciones", así como "generar procesos de formación, quizá de acuerdo con la universidad, de cara a los jóvenes que se están formando, y que a menudo no siempre tienen la suficiente preparación".

Por lo que se refiere al tratamiento psiquiátrico, aclaró que en la actualidad los centros no están obligados a contar con equipos, lo que sí ocurrirá en estos nuevos centros.

Intensificar el trabajo

Sobre la dinámica de los ingresos, señaló que los menores pasarán normalmente a los centros de protección de donde podrán ser derivados a estos otros en los que puedan recibir el tratamiento si su conducta así lo precisa. En este sentido, reiteró que lo fundamental de la ley será el establecimiento de un espacio legal para poder trabajar con los jóvenes, lo que la diferencia, indicó en otro momento, de otras leyes como la catalana, - se dijo que podría ser la que copiara Canarias - , "que se expresa con un poco más de dureza, porque no incide tanto en el tratamiento de los jóvenes, sino en la punidad de sus actos".

"Nosotros lo planteamos como un derecho de los jóvenes, porque no se trata, ni mucho menos, de aparcarlos como si fueran apestados, sino de intensificar el trabajo con ellos", apuntó el director general del Menor.