Tenerife Norte
ELSA HERNÁNDEZ BAUTE

Dulce María Loynaz y La Victoria de Acentejo


22/ene/03 18:33 PM
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NUMEROSOS HAN SIDO los actos y homenajes que se han organizado para conmemorar el centenario del nacimiento de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, nacida en La Habana el 10 de diciembre de 1902. D. Isidoro Sánchez García, coordinador en Canarias por el Centenario del natalicio de la autora de "Un verano en Tenerife" ha llevado magistralmente toda la serie de eventos que se han celebrado en distintos municipios de la Isla.

El pasado mes de diciembre culminaron dichos actos, que curiosamente coincidieron con los últimos que, con la diferencia de hora, se celebraban en Cuba, uniéndonos en el recuerdo hacia la poetisa canarios y cubanos.

Se preguntarán ustedes el porqué de este broche final, en el pueblo victoriero; nada más sencillo ni más justo. Fue en La Victoria de Acentejo donde dijo adiós junto a su esposo, el también prestigioso periodista tinerfeño Pablo Álvarez de Cañas, nuestra recordada Dulce María Loynaz. Su adiós a la Isla tuvo lugar en la plaza de Rodríguez Lara, en un acto literario-musical y poético, con motivo de las fiestas patronales de agosto, en el año 1958.

El mantenedor del acto, prestigioso sacerdote y renombrado musicólogo padre José Siverio, disertó brillantemente sobre "El ideal supremo de la música" y entre otras cosas dijo: "El primer artista, el primer músico, el gran compositor, es Dios. Y es la Iglesia la salvaguardadora del arte, y de modo especial, de la música".

Terminó pidiendo a Dulce María que pasara al estrado para poner el broche de oro de la fiesta, el mismo broche con el que ella, mujer entre dos islas, engarza la Perla de las Antillas con la Perla del Atlántico.

Acto seguido, la poetisa accediendo a la invitación dijo precedida de grandes aplausos: "El hombre de esta tierra ha demostrado que es capaz de vencer la tierra; y si es capaz de vencer la tierra, lo es también de vencer el mar que lo separa de sus hermanos, y sea La Victoria de Acentejo, quien consiga esta victoria".

Terminó su bello trabajo literario declamando un poema donde señalaba que en la Naturaleza había "puentes que se tienden/ de una roca erizada/ a una erizada roca". Calurosos aplausos ofrendaron los corazones isleños a la ilustre poetisa al terminar su intervención junto a las cuatro bandas de música allí reunidas interpretando al unísono la marcha "Bajo la doble águila".

Dejamos un momento el año 1958 y regresamos al pasado diciembre, al Salón de Plenos del Ayuntamiento de La Victoria, donde ocuparon la presidencia D. Manuel J. Correa Afonso, alcalde; D. Isidoro Sánchez, diputado en el Parlamento europeo; D. Víctor M. González, concejal de Cultura y Deportes, y D. Zenaido Hernández, periodista y gran conocedor de la vida y la obra de Dulce María Loynaz.

Con unas palabras de bienvenida ofrecidas por D. Víctor González a las personalidades que presidían el acto y a todos los presentes dio comienzo el homenaje, donde D. Isidoro Sánchez y D. Zenaido Hernández pronunciaron un interesante y entrañable discurso sobre la personalidad de la ilustre cubana, puesto que ambos viajaron repetidas veces a La Habana y la visitaron en el palacete de su barrio del Vedado, donde residía, recogiendo de manos de la escritora el libro "Un verano en Tenerife", el cual guardaba "bajo siete llaves" tal como nos explicaba Zenaido en su intervención.

El Sr. alcalde agradeció a todos los asistentes su presencia y dijo que era un orgullo y un honor poner el broche de oro a los actos del nacimiento de la poetisa. Seguidamente se inauguró una exposición, se proyectó un vídeo realizado por Zenaido y actuaron músicos y poetas.

Como bien dijo D. Manuel Correa Afonso, este homenaje ha sido un orgullo y honor para el pueblo de La Victoria de Acentejo.

ELSA HERNÁNDEZ BAUTE