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México volvió a temblar

Un fuerte seísmo sacudió trece estados e hizo cundir el pánico entre sus habitantes, dejando un saldo provisional de 24 muertos, 160 heridos y cuantiosos daños materiales.

COLPISA, México
23/ene/03 14:10 PM
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Un fuerte terremoto sacudió trece estados del oeste y del centro de México en la noche del martes haciendo cundir el pánico entre sus habitantes y dejando un saldo provisional de 24 muertos, 160 heridos y cuantiosos daños materiales.

El temblor de 7,6 grados de la escala Richter se sintió a las 20:07, hora local, las tres de la madrugada en España, con particular intensidad en Colima, el estado más castigado, y se prolongó por 45 interminables segundos. Las calles se llenaron de personas que buscaban un espacio abierto, lejos de muros y techos.

Ya con la luz del día, vecinos, autoridades y cuerpos de rescate evaluaban los daños y no descartaban un aumento de las víctimas entre las casas convertidas en cascotes, los coches aplastados y edificios, coloniales o no, agrietados. Fernando Moreno Peña, gobernador de Colima, en cuya capital, del mismo nombre, residen 125 mil personas, reconoció que "como estuvimos sin energía eléctrica durante cinco horas no se pudo hacer una revisión exhaustiva".

Colapsados

Los servicios de socorro del pequeño estado estaban colapsados y a duras penas atendieron a los 160 heridos. Incluso una clínica debió cerrar sus puertas porque su estructura resultó dañada por el seísmo. "Hay muchas viviendas que han colapsado y muchos edificios destruidos", comentó un portavoz de la Cruz Roja. Marta Requena, socorrista voluntaria alertaba: "No tenemos medicinas, no tenemos nada. Lo único que tenemos es puro teléfono". También confirmó el pánico vivido: "Hay mucha gente histérica, o sea están muy, muy asustados".

Emergencia

El epicentro del seísmo se registró a 10 kilómetros de profundidad en el Océano Pacífico y frente a Manzanillo, el conocido núcleo turístico del pequeño estado costero de Colima, a 500 kilómetros al oeste de la capital del país. El faro se rompió y la navegación debió ser suspendida.

En seis municipios de Colima se declaró la situación de emergencia. Una treintena de casas, muchas de adobe y situadas en el centro histórico de la capital estatal, quedaron destruidas por la fuerza del movimiento telúrico. Bajo sus escombros quedaron los restos de 21 de los fallecidos.

La energía eléctrica y las comunicaciones telefónicas quedaron interrumpidas por unas horas, las carreteras y autopistas estaban bloqueadas por derrumbes y un puente resultó dañado.

Los niños de Colima no acudirán a las escuelas, públicas o privadas, hasta que todos los centros sean revisados por los expertos y su seguridad esté totalmente garantizada. El presidente Vicente Fox se desplazó hoy, miércoles, hasta este estado para solidarizarse con los familiares de las víctimas y los damnificados, quienes momentáneamente fueron alojados en albergues, aunque muchos prefirieron soportar las más de 100 replicas al frío de la intemperie.

Varios estados

En el vecino estado de Jalisco murieron una anciana y un bebé de año y medio al quedar aplastados por un muro que sucumbió al fuerte temblor. El terremoto se sintió además en Nayarit, Michoacán, Colima, Guerrero, Zacatecas, Aguascalientes, Hidalgo, Querétaro, Puebla, Tlaxcalay Guanajuato.

Prácticamente todo el centro del país notó la sacudida. En el Distrito Federal, se apagaron 400 semáforos y 53 cámaras de monitoreo vial. Cerca de 3.500 policías patrullaron la ciudad tras el seísmo. El director general de Protección Civil, Luis Wintergerst Toledo, situó el seísmo "entre los diez temblores más altos en los últimos 25 años". Jesús Martínez, Policía de Villa de Alvarez, en Colima, explicó que "por la estructura de las viviendas aquí no sabían ni para dónde correr". El cabo confirmó que pasaron, "eso sí, mucho miedo y mucha gente (salió) llorando y corriendo hacia el Palacio Municipal y la Iglesia". Otro testigo relataba los gritos de dolor de los heridos por los cristales de los edificios que llovieron sobre el pavimento.

La distancia del epicentro favoreció que en el Distrito Federal, donde se concentran más de 25 millones de personas, no se registraran víctimas fatales. El temblor fue de los diez más poderosos que han azotado la nación azteca desde el fatídico 19 de septiembre de 1985, que dejó cerca de 6.000 muertos.