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Más de 50 mil canarios pueden ser hiperactivos sin saberlo

Estudios realizados en diferentes países reflejan que entre un 3 y un 8 por ciento de la población infantil padece el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, de carácter crónico y cuya detección y tratamiento permitiría reducir los índices de fracaso escolar y delincuencia.

S. DÍAZ BRAVO, S/C de Tenerife
26/ene/03 22:33 PM
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Estudios científicos elaborados por instituciones de países como Alemania, Japón, China, Nueva Zelanda, Holanda o India determinan que entre un 3 y un 8 por ciento de la población sufre el déficit de atención e hiperactividad (TDAH), un trastorno genético incurable del que se detectan menos de un uno por ciento de los casos. La aplicación de estas estadísticas al Archipiélago arroja una cifra espeluznante: entre 50 mil y 136 mil canarios podrían padecer un trastorno que se caracteriza por la incapacidad orgánica para realizar un acto tan convencional como prestar atención. El fenómeno adquiere tamaña dimensión que una política generalizada de diagnóstico precoz y tratamiento conllevaría un espectacular vuelco del panorama social.

La recién creada Asociación Tinerfeña de Madres y Padres de Niños y Adolescentes con Déficit de Atención e Hiperactividad entiende que la intervención de las administraciones sanitaria y educativa en el control de este trastorno permitiría reducir considerablemente el porcentaje de fracaso escolar y mitigar problemas como la delincuencia o la marginalidad.

Las cifras son contundentes: si se establece una media de un cinco por ciento de incidencia, en cada una de las aulas de cualquier centro escolar se registra al menos un caso, en algunas puede que dos, incluso más. Lo mismo ocurre en familias y empresas porque se trata de un mal crónico, aunque suele mitigarse en la edad adulta.

El desconocimiento de este trastorno, común a la práctica totalidad de quienes lo padece, entre 150 y 400 millones de personas en todo el mundo, y la falta de tratamiento puede desencadenar graves consecuencias personales y familiares.

La imposibilidad de prestar atención es el origen del fracaso escolar al que se ven abocados estos niños, y la hiperactividad que lleva aparejada el de que se conviertan en los más conflictivos de la clase.

En buena parte de las ocasiones, su comportamiento les acarrea el aislamiento social. Compañeros y profesores les discriminan hasta el punto de que sufren problemas de autoestima, convirtiéndose en caldo de cultivo idóneo para situaciones de marginalidad. Detrás de muchos de los casos de drogadicción, alcoholismo o violencia se esconde un problema de TDAH.

En la actualidad existen pruebas médicas capaces de determinar la existencia del trastorno con un margen de error mínimo, además de tratamientos del alta efectividad, según señala Néstor Torres, profesor de Bioquímica y presidente del recién creado colectivo de padres.

El desconocimiento de esta realidad por parte de las administraciones es generalizado. Algunos países europeos han comenzado hace poco a prestarle atención, y en España sólo algunos gobiernos, como el de Cataluña, cuentan con planes específicos. En Canarias, ni las autoridades docentes ni las sanitarias prevén actuaciones concretas.