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Jornada de luto en Gaza

Una incursión israelí en el humilde barrio de Zeitún, calificada como la de mayor envergadura que el Ejército judío lanza en los territorios ocupados provoca trece muertes.

EFE, Gaza
27/ene/03 14:10 PM
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Miles de personas participaron ayer en los funerales por las trece víctimas de la última incursión israelí en Gaza, mientras que Israel ha cerrado sus fronteras e impuesto el toque de queda en Cisjordania para impedir la entrada de palestinos durante el proceso electoral que culmina el próximo martes.

A esas trece muertes se sumó en la tarde de ayer la de un niño de siete años que murió en el campo de refugiados de Al Brazil, cuando jugaba con su hermano y soldados israelíes abrieron fuego en la zona. El hermano, de cinco años, resultó con heridas graves.

En lo que ya es parte de un ritual, decenas de miles de palestinos participaron en los funerales por las trece víctimas de la incursión en la madrugada de ayer en el barrio de Zeitún, en Gaza capital.

Los participantes llevaron a hombros los cadáveres, que iban amortajados y cubiertos con la bandera verde islámica, y al grito de "Alá u-Akbar" (Dios es el más grande) y otros lemas nacionalistas los trasladaron a los cementerios.

La incursión israelí en el humilde barrio de Zeitún ha sido calificada por testigos y expertos como la de mayor envergadura que el Ejército judío lanza en la franja de Gaza desde que comenzó la Intifada de Al Aqsa, en septiembre de 2000, y por derivación desde 1994, cuando ese territorio quedó adscrito al régimen de autonomía palestina previsto en los Acuerdos de Oslo.

"Venganza, venganza", "Responderemos en Tel Aviv", gritaban los participantes mientras hombres armados disparaban al aire y aseguraban que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, nunca "quebrantará" su espíritu de lucha contra la ocupación militar. La operación israelí, en la que participaron decenas de carros de combate y vehículos blindados, apoyados por helicópteros "Apache", se prolongó durante más de ocho horas y dejó el barrio en una completa desolación, según testigos.

Su objetivo era "golpear" uno de los bastiones del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas), que se ha responsabilizado de una buena parte de los atentados suicidas en Israel.

"En las últimas semanas, y particularmente este último fin de semana, hemos visto un incremento en los intentos de las organizaciones terroristas para atacar a Israel", dijo ayer el ministro israelí de Defensa, Saúl Mofaz.

Mofaz aludía de este modo a los continuos ataques con cohetes "Qasam" contra objetivos israelíes en la franja de Gaza y localidades adyacentes, que no han causado víctimas. Fuentes militares israelíes justificaron la operación con el argumento de que era necesaria para destruir los talleres en los que los militantes islámicos fabrican los cohetes.

Los cuatro últimos cohetes fueron disparados ayer desde el norte de la franja de Gaza, cerca de la aldea de Bet Hanún, contra la ciudad israelí de Sderot y varias comunidades agrícolas, aunque cayeron en zona despoblada. Para impedir que los militantes se acerquen a la frontera común, Israel destruyó el viernes cuatro puentes en esa misma región, con lo que también ha puesto serios impedimentos a miles de obreros palestinos".

Ocupación militar

Después de tres noches de operaciones, Israel ha advertido de que intensificará la lucha contra las "organizaciones terroristas" y no descarta que el Ejército vuelva a ocupar la franja de Gaza en el futuro. "La ocupación militar (de Gaza) ya fue considerada en el pasado y nosotros vamos a decidir cuándo llevarla a cabo", advirtió ayer el ministro israelí de Defensa. Las últimas operaciones también fueron la represalia de Israel por la muerte de tres soldados, el pasado jueves, a manos de militantes de Hamas en el distrito de Hebrón, cuyos funerales se celebraron paradójicamente casi al mismo tiempo que los de Gaza. Entretanto, y con motivo de las elecciones del próximo martes, Israel ha anunciado el cierre de sus fronteras con Gaza hasta pasado el proceso electoral.