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Emotivo funeral en Houston por los siete tripulantes de la nave Columbia

El presidente estadounidense, George W. Bush, fue una vez más el portavoz encargado de expresar el duelo nacional y sus palabras arrancaron las lágrimas de algunos familiares de los astronautas muertos el pasado sábado en la última misión de la NASA.

EFE, Houston
5/feb/03 9:59 AM
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Una ceremonia breve y emotiva ensalzó ayer la vida de logros y empeños de los siete astronautas del transbordador Columbia fallecidos, un acto en el que no faltaron anécdotas y lágrimas y con el que se buscó reafirmar la fe de EEUU en la exploración espacial.

El presidente estadounidense, George W. Bush, fue una vez más el portavoz encargado de expresar el duelo nacional y sus palabras arrancaron las lágrimas de algunos familiares de los astronautas muertos el pasado sábado.

"Hoy recordamos no sólo un momento de tragedia, sino también siete vidas de grandes metas y logros", añadió Bush, en una ceremonia celebrada al aire libre ante miles de personas en la explanada del Centro Espacial Johnson, en Houston (Texas).

Habló el presidente

El presidente reconoció que "los grandes hitos son inseparables de los grandes riesgos", y trazó un perfil de cada uno de los astronautas fallecidos cuando faltaban sólo 16 minutos para el aterrizaje del transbordador en Cabo Cañaveral (Florida).

"Su misión estaba casi terminada y los perdimos tan cerca de casa", lamentó Bush, en la que fue la intervención más triste de la ceremonia, en la que el presidente trató igualmente de confortar a las familias.

También recalcó a la NASA que los astronautas hubieran querido que siga su labor "con profesionalismo y fe resuelta en la misión de esta agencia".

El acto, presidido por la fotografía oficial de la tripulación de la misión STS - 107, tuvo un carácter eminentemente sentimental y estuvo centrado en los astronautas muertos y sus familias.

Primer astronauta

A la ceremonia acudieron las dos figuras más emblemáticas de la carrera espacial de EEUU: Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, y John Glenn, el primer estadounidense que orbitó la Tierra y el astronauta de más edad en viajar al espacio.

La ceremonia fue abierta por un rabino de la Marina de EE UU, que citó pasajes religiosos en inglés y hebreo, en atención a Ilan Ramon, que era el primer astronauta israelí que viajó al espacio y que formaba parte de la malograda tripulación.

Antes de Bush, el director de la Oficina de Astronautas de la NASA, Kent Rominger, quiso dar un aire menos sombrío al acto al contar, de forma más humana, algunas anécdotas graciosas de las víctimas que arrancaron sonrisas incluso a sus familiares.

Por ejemplo, recordó que la tripulación tenía como mascota un pequeño muñeco con forma de hámster que cantaba una canción divertida.

Habló del astronauta David Brown, un soltero empedernido que "siempre andaba buscando comida", y contó bromas y detalles curiosos de los otros.

"Sé que estáis escuchando, sabed que estáis en nuestros corazones", afirmó Rominger dirigiéndose a sus compañeros fallecidos.

El director de la NASA, Sean O Keefe, recalcó los esfuerzos que se están haciendo para tratar de determinar las causas del desastre.

"Tenemos la ingente tarea de honrar el legado de estos héroes averiguando qué causó la pérdida del Columbia", dijo el responsable de la agencia espacial estadounidense.

Miles de personas asistieron a la ceremonia, en la que se prestó una atención especial a los familiares de los astronautas que ocupaban la primera fila.

También asistieron los 115 miembros que forman el cuerpo de astronautas de la NASA.

Bush, de negro igual que su esposa Laura, presidió la delegación llegada desde Washington, que incluyó a congresistas y miembros del Gobierno, y que buscó transmitir la solidaridad del mundo oficial con los empleados de la NASA, que se precian de considerarse una familia.

Tras las hileras de sillas donde estaban los invitados, miles de personas atendieron la ceremonia, en una aglomeración que se extendió por la explanada situada entre los numerosos edificios del centro espacial, donde está el control de tierra de las misiones tripuladas.