Sucesos

Una doctora, acusada de un delito de imprudencia grave

Los hechos se remontan a 1996, cuando un menor jugaba con una bicicleta en La Esperanza y cayó en una zarza, clavándose un palo en el abdomen. Al parecer, se le suturó la herida, pero no se le hicieron radiografías, teniendo que ser operado dos veces y salvando su vida.

EL DÍA, S/C de Tenerife
9/feb/03 10:00 AM
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El Juzgado de lo Penal número Dos concluyó tras dos largas sesiones la vista oral contra una doctora, que trabajaba en la capital, a la que se le acusa de un delito de imprudencia grave por un hecho que se produjo en 1996, cuando un menor de edad jugaba con la bicicleta en La Esperanza y cayó en unas zarzas, clavándose un palo en el vientre. Tras ser observado por la inculpada en Santa Cruz, le suturó la herida y le dijo que volviera a consulta para curarlo, pero no le practicó ninguna prueba radiológica.

El fiscal pide 12 fines de semana de arresto y una indemnización de 12.020 euros, mientras que la acusación particular solicita 24 fines de semana y 90.151 euros, al tiempo que tanto los abogados defensores de la médico como el representante de Adeslas se decantan por la libre absolución.

Una herida abierta

Según consta en el escrito de calificación de la acusación particular, el cual coincide con el del fiscal, "el día 28 de junio de 1996, sobre las cuatro de la tarde, un menor de edad se cayó accidentalmente de una bicicleta, a consecuencia de lo cual sufrió una herida en la fosa ilíaca derecha y una contusión abdominal, siendo trasladado con un vecino del lugar al centro de salud de La Esperanza, donde la doctora que lo atendió le indicó que debía ser llevado urgentemente a un centro. Sus padres lo trasladaron a Santa Cruz, concretamente a un centro de urgencias privado, en el que estaba asegurado. En el referido lugar el menor fue atendido por la acusada María M.H.M., a la que el paciente dijo que tras la caída se le clavó un palo de madera en el abdomen, que él mismo se había extraído. Tras observarlo, le dio ocho puntos de sutura, recetándole un relajante, así como que volviera al centro a los dos días para curarle los puntos de sutura y vacunarlo, sin que se le practicara al paciente ninguna radiografía u otro tipo de prueba que verificara el alcance de las lesiones sufridas, aunque, según la acusación particular, los padres del menor las habían solicitado.

El menor comenzó a empeorar progresivamente, presentando anorexia y vómitos continuos de color oscuro y el día 29 de junio sus padres lo vuelven a llevar al médico, siendo atendido por la misma doctora y llegando a achacar su empeoramiento al susto sufrido en la caída, vacunándolo e indicando a sus padres que lo volvieran a llevar al día siguiente para curarle los puntos de sutura.

Vómitos biliosos

El día 30 de junio, sobre las cinco de la tarde, el menor, que actualmente tiene 14 años, fue trasladado al centro médico de urgencias de La Laguna, que pertenecía a la misma compañía aseguradora donde fue atendido por un doctor que, tras observarlo le indicó que no tenía nada y que si la doctora, a la que conocía, le dijo que debía continuar con el tratamiento era aconsejable hacerlo y administrarle además un medicamento para los vómitos.

El día 2 de julio, sobre las siete y media de la tarde, el menor proseguía con los vómitos y no podía comer, presentando una inflamación del abdomen que la madre calificó como que "parecía un niño con desnutrición como los de África". La víctima no podía tolerar ni el agua, trasladándolo nuevamente sus padres a Adeslas y donde un médico le dijo que lo que le estaba pasando era debido al fuerte golpe recibido, recetándole tranquilizantes.

Con fecha 3 de julio, sobre las seis y media de la tarde, y viendo el estado en que se encontraba el menor, su madre lo traslada a la consulta de otro médico, que le comenta que está grave y se le debía trasladar inmediatamente a un hospital, donde fue ingresado y operado de urgencia, hallándosele en la operación que tenía perforado dos centímetros el íleon terminal (tercera parte del intestino), emplastronada, distensión de asa de intestino delgado y peritonitis practicándosele sutura de la perforación, apendicectomía y lavado peritoneal.

Impedido 125 días

El menor recibió el alta el 16 de julio de 1996 y, con fecha de 29 de agosto, tuvo que ser nuevamente intervenido por obstrucción intestinal.

El tiempo de curación del paciente fue de 125 días y le quedaron como secuelas una cicatriz hipercrómica de tres centímetros localizada en la fosa ilíaca y otra cicatriz laparotómica con marca de los puntos de 15 centímetros de largo contorneando el borde izquierdo del ombligo. El abogado de la aseguradora estimó que el menor tenía derecho a recibir, si así se dicta en sentencia, 4.569 euros.