Dinero y Trabajo

Las Islas exigen respeto de Europa

Los productores del Archipiélago llaman a los del resto
de España a hacer alianzas con Francia y Portugal
para neutralizar la reforma de la Política Agrícola
Común (PAC). Y reclaman de Bruselas, a un tiempo,
que cumpla sus obligaciones con las islas europeas.


9/feb/03 15:49 PM
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La propuesta de la Comisión Europea para reformar la PAC reduce las ayudas directas y desvincula las subvenciones de la producción. El comisario Franz Fischler asegura que esta desvinculación permitirá a los agricultores obtener una ayuda a la renta "independiente de la cantidad de trigo o de carne de vacuno que obtengan" y les animará a producir según el mercado y no según las primas.

Un razonamiento "carente de lógica" y que, de imponerse como filosofía de fondo de la reforma que planean los Quince, llevará a la progresiva descapitalización del campo, la pérdida de renta de los profesionales del sector y, en consecuencia, al abandono de explotaciones agrícolas y ganaderas, algo que tendrá un impacto negativo, a su vez, en la conservación del medio ambiente.

Ésta es la opinión unánime de los invitados al debate organizado por EL DÍA sobre una propuesta que ha dividido a la Unión Europea en dos bloques: Leopoldo Cólogan Ponte, presidente de la Asociación de Productores Europeos de Bananas (APEB); Fernando Jiménez Jiménez, titular de la Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos de Santa Cruz de Tenerife (Asaga); Pedro Molina Ramos, máximo responsable de la Asociación de Ganaderos de Tenerife (Agate), y Rafael Hernández Reyes, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Coag - Canarias).

Una propuesta lesiva

Asaga rechaza de plano la propuesta de Fischler dado que, en palabras de Fernando Jiménez, "lesiona gravemente los intereses del campo canario y español". La patronal tinerfeña está convencida de que, de aplicarse, llevará a la "eliminación de los agricultores a título principal" y abrirá la puerta a las multinacionales. En el caso de Canarias, la peor parte se la llevarían de entrada "los que más problemas tienen: los de medianías". De ahí que reclame "una unión entre productores, organizaciones agrarias, partidos políticos, en definitiva, de todos los habitantes de Canarias para, junto a los del resto de España y de Francia y Portugal, forzar cambios sustanciales en la actual propuesta de Fischler. Una iniciativa legislativa que, por otra parte, Asaga, como el resto de los intervinientes, da por descontado que la Comisión Europea no podrá imponer a Canarias, ya que cuenta con el Poseican, ni a sus demás regiones ultraperiféricas, que además de sus respectivos "Posei" son acreedoras de un trato especial continuado en el tiempo en virtud del artículo 299.2 del Tratado de la Unión, embrión del futuro estatuto permanente de las Islas en Europa. Los Posei son programas específicos para compensar los costes derivados de la lejanía y la insularidad, factores permanentes que restan competitividad a los territorios insulares en relación con las producciones continentales.

Rafael Hernández, al igual que Jiménez, arremetió en su intervención contra el desacoplamiento de las ayudas. La idea de Fischler de que el actual sistema de la PAC sea sustituido por un único pago por explotación y que éste no tenga en cuenta el volumen de producción, equivale para Hernández a "desinsentivar" la actividad agraria. Tras tachar de "mentira" que la reforma vaya a animar a los agricultores a producir según el mercado, abogó por establecer incentivos permanentes a la "profesionalidad", como única herramienta eficaz para no perder las batallas de la calidad y la seguridad alimentarias. El presidente de la Coag considera que con la propuesta de Fischler, que ha hecho suya la Comisión Europea, no se persigue en realidad una modulación de ayudas, sino apaciguar a los "euroescépticos" de cara a la ampliación al Este, pero a la larga "tendrá un efecto contrario al que persigue". Ahora - prevé Hernández - Alemania y los países del Norte protestan porque las ayuda directas a la producción suponen más del 40% del presupuesto comunitario, pero después lo harán porque como efecto de la pérdida de renta de los agricultores "los precios que pagan los consumidores no van a bajar".

La modulación significa una reducción del 20% en seis años de las ayudas de la PAC (más el efecto de la inflación, que elevaría el recorte por encima del 35%) al agricultor profesional.

Pedro Molina, de Agate, dijo que la propuesta de Fischler pone de relieve que "el sector agrario ha dejado de ser un sector con un peso social importante dentro de la UE". Molina, que está convencido de que Fischler no tiene una visión del campo como generador de riqueza sino como "jardín", considera que el objetivo final de esta reforma es "concentrarse en el negocio de la venta de tecnología a países de la comunidad internacional que, en teoría, pueden producir para Europa productos de la tierra a precios más bajos".

"La propuesta de Fischler no es buena". Así de categórico se mostró Leopoldo Cólogan. En referencia a que pese a que está próxima la ampliación, no sólo no incrementa los gastos en política agrarias, sino que congela y redistribuye los mismos fondos para objetivos que van desde la ayuda directa al desarrollo rural.

Para Leopoldo Cólogan, "todavía queda mucha letra pequeña que leer, por lo que las Islas deben armarse de argumentos para defender sus derechos y, a un tiempo, ser solidarias con el resto de España".